El gobierno sigue con complicaciones a la hora de sumar divisas y acomodar una macroeconomía que, a pesar del relato, no tiene un horizonte soleado. A las caídas del precio internacional de los commodities encabezado por la soja, ahora se suma que la campaña del maíz va en caída libre.
Producto de la chicharrita y el clima, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó en estas horas una caída del 21 % en comparación con el año pasado.
Según la BCR: “La siembra maicera 2024/25 podría sufrir una baja interanual del 21 % en su superficie, que representaría 2 millones de hectáreas menos”
El informe de la entidad que concentra la mejor información del sector agropecuario y agroexportador indicó que la caída se debe a varias razones, entre ellas la enfermedad del achaparramiento por el efecto de la sequía.
El año pasado afectó el rendimiento del norte del país entre un 50 % y 70 %, a lo que hay que sumar los lotes que directamente no se cosecharon
Según el informe de la entidad rosarina en Chaco y Santiago del Estero la caída en la intención de siembra del maíz va del 50 % a 80 %. En tanto que “En el centro y norte de Córdoba y Santa Fe, las pérdidas de área fueron del 20 % al 35 %. La caída en la intencionalidad de implantación manifestada va de 30 % a 50% en las zonas mencionadas”, describe el informe.
En la región núcleo por su parte la caída en la intención de siembra ronda el 30 por ciento
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El Gobierno suma otro problema en la recaudación. La superficie sembrada de maíz se reduciría más de 20% por la sequía y la chicharrita.
El gobierno y productores se esperanzan en alguna lluvia
El informe cifra alguna esperanza en que las intenciones pueden cambiar en caso de una buena lluvia en los próximos días. Sin embargo, el agua no aparece en el horizonte próximo. La siembra tardía es la más afectada por esta enfermedad, por lo que un escenario con precipitaciones en septiembre y octubre podría incentivar la siembra.
La Bolsa rosarina asegura que “Aun en el mejor de los casos, en el que llueva en la primavera como el sector espera, gran parte de la siembra maicera argentina quedaría concentrada en fechas tempranas y con un alto riesgo climático ante falta de lluvias en el periodo crítico, es decir, entre diciembre y enero”.
"Con la reducción del área de 21 %, se estarían cubriendo 7,67 millones de hectáreas con producción de 49 millones de toneladas”, concluyó el informe.
Desde el Gobierno aún no rehacen los cálculos de cómo pueden terminar afectando a la recaudación la caída de la soja por debajo de los 350 dólares y esta disminución importante del maíz, pero lo que es seguro que la situación redoblará las presiones devaluatorias del sector agroexportador.