Paritaria en marcha

Así arrancó la pulseada por salarios y tacho de uva 2023

Soeva busca que los salarios de trabajadores vitivinícolas mejoren más del 100%. Qué proponen las empresas. Cómo sigue la paritaria.

Por Miguel Ángel Flores

Empezó la cosecha 2023 y con ella la nueva paritaria por los salarios del sector vitivinícola y el valor del tacho de uva. Tras un primer encuentro, Soeva (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) y las cámaras gremiales empresarias acordaron volver a reunirse mañana jueves 16 para analizar una propuesta de los industriales.

En rigor, la primera reunión fue, en la jerga pugilística, una suerte de "guanteo" de cara al primer round del jueves. Se habló de números, pero sin una pretensión formalizada en algún porcentaje de aumento.

Lo cierto es que la nueva negociación parte de un básico inicial para el trabajador viña de $70.473, y de $73.888 en el caso del operario de bodega, luego de la última revisión salarial de mediados de enero. Un piso al que, inicialmente, desde el sindicato aspiran llevar a no menos de $120 mil al final del sendero anual que recién empieza.

"La reunión por los números será el jueves, poner un porcentaje antes ahora sería utópico. Ellos (los dirigentes de las cámaras) deberán calcularlo en función de los adicionales, entre sumas remunerativas y no remunerativas" señaló Miguel Rubio, de Soeva, tras la apertura de la que participaron la UVA (Unión Vitivinícola Argentina), Bodegas de Argentina, Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, AVM (Viñaterios), Acovi (cooperativas) y la Cámara de Exportadores de Mosto, entre otras.

Si bien es parte la la misma paritaria, el precio del tacho de uva maneja variables menos complejas. Y aunque nada está cerrado, hay coincidencias en reconocer el impacto de la inflación y aplicar un salto importante al número final.

Propuesta + revisión

Desde el otro lado de la mesa, como es habitual, contraponen sus argumentos. Y sacan sus cuentas.

Para Eduardo Senra, miembro paritario por la UVA "el sindicato ha hecho un pedido fuerte, que significa un 90% remunerativo y más del 100 con sumas extra. Tenemos que analizarlo bien porque es un costo muy alto".

Sin embargo, de cara al próximo encuentro y sin adelantar cifras, incluso proyectan una "escalera" para desdoblar sumas hasta fin de año. Una propuesta supeditada, luego de conocerse el pronóstico de cosecha del INV ajustado a las últimas contingencias climáticas (primero heladas tardías, y más tarde ola de calor y granizo) "a cómo se da la producción y también la situación general".

Lo concreto es que a la reunión del jueves 16 ambas partes llegarán tal vez con dos certezas: el primer IPC del 2023, que rozaría el 6% y el Indec difundirá hoy. Y casi con seguridad, el dato de la estimación de la cosecha de uvas.

Un segundo punto de la discusión, pero no por eso menor, es cómo encarar una revisión o actualización en un año en el que también se vislumbra a la inflación como el gran desvelo para los bolsillos. Algo que se cruza con otro factor: los precios de la materia prima frente una cosecha pobre tensa la negociación entre productores y bodegueros.

"La revisión salarial podría ser trimestral o semestral, pero dependerá de la oferta que hagan. Es un panorama complejo por los distintos convenios vigentes y dado que no se puede uniformar la situación de los viñateros y pequeños bodegueros con los grandes, trasladistas y mosteras", adelantó Rubio.

Hay que tener en cuenta que el último acuerdo (2022/23), aún con sumas no remunerativas y adicionales actualizadas con la última revisión salarial de enero, fue insuficiente para empatar el partido contra una inflación anual que arañó el 97%.

Variables y tacho

Aunque lejos de dar certezas, por ahora la postura empresarial se inclina hacia un pago inicial y una primera recomposición para marzo.

Frente este primer panorama, Senra adelantó que la idea es "replicar el esquema del 2022. E intentar que el salario no decaiga en medio de una situación complicada del país".

En tanto, y aunque siempre es un punto que se cierra al final de la paritaria, el valor del tacho de uva también está en la agenda.

Al respecto, Soeva solicitó $110 de aumento, sobre los $33 que terminaron pagándose en 2022.

En este apartado las cámaras no se resisten tanto a esa pretensión. Sin embargo, técnicamente saben que podrán hacer valer cuánto incidió la meteorología en el rendimiento. Primero las heladas tardías (las bajas temperaturas producen "corrimiento" de granos, o sea, racimos más livianos), y más recientemente el granizo (por las pérdidas de producción, que en algunas zonas fue total).

91,86% en el último año

Mientras tanto ¿cuánto acumuló como ajuste salarial el trabajador vitivinícola el último año?.

Luego de sumar alrededor de $16.000 limpios entre enero y febrero, el operario de bodega pasó a ganar un haber mensual de $73.888 (a eso se suma $20.403 en concepto de refrigerio). Eso hace un sueldo de bolsillo de $82 mil.

Mientras que para el trabajador de viña significa encarar la nueva paritaria 2023 con un básico de $70.473.

Es lo que resultó de la última revisión por inflación, por la que la Federación de sindicatos vitivinícolas, FOEVA, había cerrado el 19 de enero un aumento anual acumulado del 91,86% para los trabajdaores del sector vitivinícola, incluída una primera actualización aplicada en agosto. Al menos 5 puntos menos que el IPC (Índice de Precios al Consumidor) a lo largo del año 2022, sin contar el dato de enero que se estima en torno al 5%.

El acuerdo contempló una suma de $10.000 para el CCT 85/89 en enero, y una de $9.500 para el CCT 154/91. Esto se anexó a las sumas no remunerativas ya pactadas entre el gremio y los empresarios.

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