Reapertura de paritarias: qué sectores avanzan en Mendoza
De la revisión de convenios 2022 a actualizaciones por empresas, todo vale en paritarias para no perder frente a la inflación. La situación en Mendoza.
La Subsecretaría de Trabajo interviene en varias reaperturas de paritarias que, con la asfixiante inflación, piden varios sindicatos en Mendoza
Foto: Cristian Lozano
Al margen de la habitual tensión con los gremios estatales, los trabajadores del sector privado en Mendoza tampoco quieren quedarse atrás frente a una inflación galopante y buscan reabrir sus paritarias salariales. En algunos casos se adelantan las discusiones de cara al 2023, y en otros se trata simplemente de actualizar la pauta 2022 frente a una variación de precios anualizada por encima del 100%.
Con ese mandato como norte, las modalidades cambian y todo vale. Incluso acordar actualizaciones empresa por empresa cuando no hay vocación conjunta de la patronal, como ya sucede en el ámbito de la Provincia.
"Frente a la incertidumbre y la poca previsión que hay, los datos surgen del índice de precios (IPC) del Indec. La idea es actualizar los salarios frente al desfasaje inflacionario, sin llegar a una cláusula gatillo que se dispara automáticamente, pero con la certeza de una recomposición. Todo indica que estos encuentros van a ser cada vez más frecuentes", resaltó la respecto el subsecretario de Trabajo de Mendoza, Carlos Segura.
Para el responsable de la cartera laboral en Mendoza, una consigna es que las partes se sienten en la mesa, en lo posible, con una suerte de pre-acuerdo.
Todo esto a partir de las cláusulas de compromiso de revisión firmadas a principios del 2022 entre cámaras y sindicatos de cada rubro, y que ahora, para Segura apunta a "armonizar la expectativa sindical con las cuentas del sector patronal, que a su vez debe aunar un criterio en comisión, porque no todas las empresas prevén lo mismo".
Frutihortícolas: "Se cumple nuestra hipótesis"
La cartera viene de arbitrar el primer encuentro para la revisión de convenio solicitada por el sindicato de contratistas de viñas y frutales, que arrancó el viernes 21 con los primeros sondeos.
Lo cierto es que para el sector, con el inicio del calendario de cosechas de frutas y hortalizas, es un momento clave. Y transcurrido un primer convenio semestral (abril-octubre), el sindicato que representa a los trabajadores de las fincas y galpones de empaque le puso el broche a otra paritaria para el período noviembre-abril 2023, con el mandato irrenunciable: no perder frente a la inflación.
Aunque por etapas bimestrales, el gremio acaba de renovar 3 convenios que suele extenderse de octubre a setiembre de cada año, cada uno con sus particularidades.
Para el primero (319/99) correspondiente a hortalizas, se pactó en una primera etapa de 6 meses dividida en tramos trimestrales: de octubre a diciembre, y de enero a marzo de 2023, al igual que el convenio de lavaderos y empaque de zanahorias.
La diferencia la marcan los trabajadores de la fruta, que pactaron 3 tramos: octubre-noviembre, diciembre-enero y febrero-marzo.
"En los tres casos, el aumento salarial osciló el 45%, con lo cual se cumple nuestra hipótesis de un 90% anual. Seguramente en el semestre siguiente (abril-setiembre de 2023) se va a volver a modificar de acuerdo al avance de la inflación sobre el poder adquisitivo en función de la realidad económica del país", consideró el secretario general, Rolando Valdez, frente una temporada de cosechas que empieza a pleno durante la segunda mitad de octubre.
Viñas y bodegas: del convenio colectivo a pactos por empresa
La situación de los trabajadores vitivinícolas difiere del de sus colegas, dado que habían anticipado un pedido de revisión ya en agosto. El dato es que a esa altura, el IPC en Mendoza ya había superado el 58%, cuando la pauta para todo el 2022 acordada por Soeva (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas) fue de sólo un 62%.
Según Miguel Rubio, vocero de Soeva "tuvimos que hacer una revisión bodega por bodega, porque las cámaras dijeron que no estaban dispuestas". Eso derivó en pagos de sumas extras (no remunerativas) que fueron desde los $6.500 hasta $15.000 de acuerdo al tamaño y capacidad financiera de cada empresa.
Será, por ahora, el "tentempié" de las bodegas a los trabajadores al margen de un convenio colectivo en el que se dejó sentado que la próxima actualización formal será recién en febrero de 2023.
"Mientras están nivelando para abajo, incluso mencionando que los productores no pueden asumir el costo, cuando de hecho no han terminado de cobrar la uva de la cosecha 2022", acotó Rubio sobre el acuerdo paritario de este año, que contempla el pago de varias sumas escalonadas y terminará de cumplirse en enero próximo con el último monto al salario básico.
Estaciones de servicio: calentando motores
El de los playeros o empleados de estaciones de servicio es otro de los convenios que en Mendoza "están en la gatera" a la espera del turno de revisar lo pactado en abril con Amena (Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y afines). Será en noviembre, con fecha a definir.
Como adelantó Héctor Salcedo, responsable de encabezar las negociaciones paritarias por SUOES (Sindicato Único de Obreros de Estaciones de servicio) "venimos de terminar de integrar el último aumento del 2022, como parte del 49% firmado en abril pasado. Habíamos convenido revisar el convenio en noviembre porque entonces no sabíamos cómo iba a fluctuar la inflación el resto del año".
Por ahora, el gremio mantiene en reserva el pedido, pero todo indica que como mínimo apunta a trasladar la variación de precios al salario del sector. Aunque su secretario general, José "Pepe" Escoda, viene de plantear un "paso a paso" mensual que hasta ahora no ha prosperado, y en Suoes aguardan qué es capaz de ofrecer la cámara en materia de bonos extraordinarios y otros ítems.