Argentina busca cerrar la revisión con el FMI y asegurar nuevos fondos
Luis Caputo viaja a Washington para cerrar la revisión con el FMI y destrabar USD 1.000 millones, con foco en reservas, superávit fiscal y señales al mercado.
El ministro de Economía, Luis Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ya vuelan rumbo a Washington para participar de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que se celebran entre el 13 y el 18 de abril.
El objetivo central de la delegación argentina es cerrar la segunda revisión del programa vigente de veinte mil millones de dólares y habilitar un desembolso de mil millones que permanece pendiente desde hace meses.
El acuerdo técnico podría alcanzarse durante esta semana, lo que habilitaría el giro de fondos una vez que el Directorio Ejecutivo del organismo lo apruebe. La revisión se ha dilatado desde que el staff técnico del Fondo visitó Buenos Aires a principios de febrero. El viaje de Caputo coincide con el primer aniversario del lanzamiento del programa acordado por el Fondo con el Gobierno de Javier Milei.
FMI evaluación y pedido de waiver
La liberación del desembolso depende de que Argentina haya cumplido las metas del primer trimestre, en particular en dos frentes sensibles: la acumulación de reservas internacionales y el mantenimiento del superávit fiscal. En el plano cambiario, el Gobierno deberá además solicitar formalmente una dispensa (waiver) por el incumplimiento del objetivo de reservas del año anterior, que cerró con un desvío de once mil millones de dólares respecto de lo pactado.
image
Santiago Bausili, Javier Milei y Luis Caputo, otra vez dependiendo del Fondo Monetario Internacional
El desafío estructural de las reservas
Esta última cuestión ha sido uno de los puntos más observados por los inversores extranjeros a lo largo de la vigencia del programa. La dificultad estructural de Argentina para acumular divisas en el Banco Central no es nueva, pero adquiere particular relevancia en el actual contexto: el Gobierno ha optado por postergar el retorno a los mercados internacionales de deuda, lo que implica que, cada vez que debe afrontar vencimientos con organismos multilaterales o bonos soberanos, recurre a las propias reservas de la autoridad monetaria.
Con todo, la dinámica reciente ofrece una señal alentadora. El Banco Central comenzó a adquirir divisas de manera sistemática desde enero, y en los últimos días aceleró el ritmo de compras de forma significativa, favorecido por el inicio de la cosecha gruesa, que representa la principal fuente estacional de ingreso de divisas al país. La pregunta que aún permanece abierta es si esa acumulación puede sostenerse mientras el Estado difiere su regreso al crédito internacional.
Fortaleza fiscal y señales al mercado
El panorama fiscal, en cambio, es el punto de solidez que el equipo económico buscará capitalizar ante sus interlocutores en Washington. En 2025, Argentina declaró un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno y un resultado financiero positivo del 0,2%, lo que representa un cambio sustancial respecto del déficit crónico que caracterizó a administraciones anteriores. El Fondo Monetario en su último informe sobre perspectivas económicas globales proyecta un crecimiento del 4% para Argentina en 2026 y 2027, cifra que supera el promedio mundial estimado en 3,3% y contrasta con las previsiones para Brasil (1,6%) y México (1,5%).
En ese marco, los mercados financieros mantienen una actitud moderadamente optimista: el riesgo país se ubica en torno a los 550 puntos básicos, un nivel que, si bien continúa siendo elevado, refleja una mejora sostenida respecto de los máximos de la crisis reciente. Sin embargo, la delegación argentina enfrenta un desafío de magnitud: para sostener el programa hasta 2027, el Gobierno necesita captar alrededor de mil doscientos cincuenta millones de dólares mensuales, una meta que requiere tanto la confianza del organismo multilateral como señales sostenidas hacia los inversores privados.
Agenda ampliada y contexto internacional
Más allá de las negociaciones con el Fondo, la agenda de la delegación en Washington incluye conversaciones orientadas a obtener financiamiento e inversiones y avanzar en acuerdos bilaterales, en línea con la estrategia oficial de diversificar las fuentes de respaldo externo. En septiembre próximo, Argentina deberá comenzar a pagar la parte principal de su acuerdo anterior con el organismo, lo que añade una presión adicional al cronograma financiero del segundo semestre.
Las reuniones de Washington se producen en un contexto internacional marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que condiciona el clima de los mercados globales y aleja a Estados Unidos de la atención (casi exclusiva) que prestaba al caso argentino. Pese a ello, el equipo económico argentino llegará a la capital estadounidense con un relato fiscal sólido y con la expectativa de que la cosecha en curso les permita mostrar avances concretos en el frente de las reservas, el único punto del programa que hasta ahora no ha logrado cumplir con lo convenido.