Argentina atraviesa una reconfiguración profunda de su mapa productivo. La combinación de un nuevo contexto macroeconómico y la puesta en marcha de marcos normativos de promoción (entre ellos el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y el recientemente aprobado Régimen de Inversiones Medianas (RIMI)) ha desencadenado una oleada de anuncio de inversiones que, según un relevamiento del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), supera los 37.600 millones de dólares en proyectos distribuidos en las 24 provincias del país.
El estudio, que sistematizó los anuncios publicados en medios de comunicación provinciales durante el último año y medio, no se limita a los proyectos encuadrados en el RIGI. Muchas inversiones de relevancia, ya sea por su sector o por los montos involucrados, quedan fuera del esquema. Por eso, el informe ofrece una radiografía más completa que permite identificar no solo las promesas de flujos de capital, sino también los sectores a los cuales llegarían y el empleo proyectado en cada región, que vale la pena aclarar siempre está muy sobreestimado en los anuncios.
La Patagonia, a la cabeza de las promesas
La región patagónica lidera el ranking con 12.284 millones de dólares en anuncios de inversión. El protagonismo corresponde a Neuquén y Río Negro, donde los proyectos de shale oil y gas asociados a los yacimientos de Vaca Muerta, junto con la infraestructura que estos demandan, consolidan a la Patagonia como el principal destino de promesas de inversión energética del país.
Los anuncios proyectan para la región la creación de 35.564 puestos de trabajo, la cifra más alta del país. Solo un proyecto de gas y petróleo en Neuquén estima generar 19.000 empleos, lo que ilustra el efecto multiplicador de esta industria sobre la cadena de servicios y construcción, a pesar de su carácter capital-intensivo.
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La Patagonia, con Vaca Muerta y sus proyectos dentro del RIGI, lidera las inversiones
Cuyo y la apuesta minera
La región de Cuyo ocupa el segundo lugar con 10.146 millones de dólares en anuncios. San Juan es el factor determinante: la reactivación y expansión de la minería de cobre y oro explican la mayor parte del flujo. Mendoza complementa ese impulso con inversiones en energía y la modernización de sus refinerías.
En términos de empleo, Cuyo proyecta 27.575 nuevos puestos, con la minería sanjuanina como principal motor y la industria alimenticia, sobre todo en San Luis, como aporte secundario.
El NOA y la paradoja del litio
El Noroeste Argentino (NOA) ocupa el tercer lugar con 7.705 millones de dólares. Salta concentra varios proyectos dentro del denominado triángulo del litio, Catamarca aporta con iniciativas mineras y Tucumán sostiene su perfil tradicional con inversiones agroindustriales.
Sin embargo, el NOA enfrenta una tensión: pese a los elevados montos invertidos, la generación de empleo directo es comparativamente moderada: 11.150 puestos proyectados. La minería de litio y otros minerales críticos requiere de una alta intensidad de capital, pero no produce el mismo efecto de arrastre laboral que otras industrias. Eso plantea la necesidad de políticas complementarias orientadas al desarrollo de proveedores locales y servicios que amplíen la base de trabajo.
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La Región Centro y la diversificación
Con 4.894 millones de dólares, la Región Centro se distingue por la diversidad de sus proyectos. La provincia de Buenos Aires concentra los montos más altos del bloque de fertilizantes e inversión siderúrgica, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires capta capital en real estate y tecnología. En empleo, esta región genera alrededor de 13.850 puestos proyectados.
El NEA: menos capital, más empleo
El Nordeste Argentino (NEA) registra los menores montos de inversión: 2.658 millones de dólares. No obstante, el dato que sobresale es otro: con esa inversión, la región proyecta 13.718 empleos, una cifra que casi iguala a la de la Región Centro, que duplica su volumen de capital.
La explicación está en un único proyecto de gran escala: una planta de producción de pasta celulósica a base de fibra de pino en Corrientes, valuada en 2.000 millones de dólares, que por sí sola estima crear 13.000 puestos de trabajo. Misiones suma a ese total con la modernización de una planta de celulosa existente y proyectos turísticos de alta gama. Chaco y Formosa aportan parques solares e instalaciones industriales de menor escala.
El caso del NEA expone con nitidez una lección de política productiva: la forestoindustria y el turismo pueden actuar como motores de empleo masivo con inversiones sustancialmente menores a las que demanda la gran minería.
El desafío de la distribución
El relevamiento del IERAL evidencia una concentración geográfica marcada: las regiones con recursos estratégicos, energía en la Patagonia y minería en Cuyo y el NOA, captan la mayor parte de los flujos. Esa asimetría plantea interrogantes sobre las condiciones necesarias para que las zonas menos favorecidas también puedan capitalizar el ciclo inversor.
Pero además del interrogante del informe, se plantean interrogantes más reales, como la verdadera viabilidad de los anuncios, muchos de ellos realizados más por compromiso político o estrategias de crecimiento en bolsa que por proyectos reales y avanzados.
A esto se debe sumar el sobredimensionamiento de los proyectos a la hora de los anuncios, buscando mayor impacto, y no es menor el dato de que, dado que la mayoría de los posibles proyectos están en el marco del RIGI, el aporte real a las arcas del Estado y a la actividad económica se verá sensiblemente disminuido en comparación con si los mismos proyectos se hubieran realizado bajo las legislaciones vigentes para cualquier otra inversión.
El relevamiento de la Fundación Mediterránea puede abrir una fuerte proyección de esperanza económica o ser el fiel reflejo de que la política y los negocios se unen a menudo para generar más humo que realidades.