El consumo masivo en Argentina registró una caída interanual del 3,4% en febrero de 2026, según datos de la consultora Scentia, consolidando un patrón de retracción que se extiende sin interrupciones significativas desde la llegada al poder de Javier Milei.
De los 26 meses transcurridos desde el inicio de su gestión, solo tres mostraron crecimiento en las ventas de supermercados, y el más destacado apenas alcanzó el 1,3% interanual, registrado en octubre de 2025.
El primer bimestre del año cerró con una contracción acumulada del 2,1% en el conjunto de los canales relevados (supermercados, autoservicios, farmacias, mayoristas, kioscos y comercio electrónico), mientras que la variación mensual fue aún más pronunciada: una caída del 6,3% respecto de enero. La excepción fue el canal digital, que avanzó un 26,5% interanual en febrero y un 29,7% en el bimestre, aunque representa apenas entre el 6% y el 7% del consumo total.
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Un deterioro generalizado por canal
Los supermercados de cadena registraron la peor performance relativa, con una caída del 5,9% interanual. Le siguieron los mayoristas, con un retroceso del 3,6%; los autoservicios independientes, con una baja del 3,8%; las farmacias, con una caída del 2,9%; y los kioscos y almacenes, con un descenso del 1,9%. Según Scentia, este último canal había mantenido signo positivo en períodos recientes, pero ya en enero mostraba una desaceleración que en febrero derivó en terreno negativo.
Al interior de los supermercados, ninguno de los ocho rubros relevados registró variaciones positivas. Las bebidas sin alcohol encabezaron las caídas con un desplome del 11,9% interanual; los perecederos retrocedieron un 8,2%; los productos de desayuno y merienda, un 4,6%; los impulsivos (golosinas y chucherías ubicadas en zonas cercanas a las cajas), un 4%; las bebidas con alcohol, un 3,1%; higiene y cosmética, un 2,8%; limpieza del hogar, un 2,4%; y los alimentos en general, un 1,1%.
Las razones estructurales del retroceso
La consultora señala que parte de la explicación reside en la inflación acumulada en los últimos meses, que erosionó el poder de compra de los hogares. No obstante, advierte que el consumo masivo presenta una variación de precios propia inferior al índice general: mientras el IPC informado por el INDEC mostró una suba interanual del 31%, la canasta del consumo masivo relevada por Scentia avanzó un 19,4%. Esta diferencia sugiere que la caída en volumen no puede atribuirse exclusivamente a un efecto precio.
En materia de ingresos, los salarios registrados (privados y públicos) acumularon una pérdida real del 7,3% en poder adquisitivo entre septiembre de 2025 y enero de 2026, de acuerdo con la última medición oficial del INDEC. Este deterioro se produjo en simultáneo con una suba del desempleo, que alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, acompañada de una reconversión de empleos formales hacia el régimen de monotributo, lo que implica mayor precariedad y menores ingresos efectivos.
En paralelo, la mora en el sistema bancario trepó al 10,6% (su nivel más alto en más de dos décadas, según el Banco Central), mientras que en entidades no financieras y fintech la irregularidad ya supera el 27%. La expansión del endeudamiento de los hogares, lejos de constituir un amortiguador del consumo, refleja una presión financiera creciente sobre los sectores de menores ingresos.
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Mirar mucho y comprar poco. La caída del consumo masivo es cada vez más profunda.
Una perspectiva histórica adversa
La comparación con administraciones anteriores refuerza la profundidad de la crisis actual. Durante la gestión de Mauricio Macri, el consumo masivo cayó un 4,5% en 2016, un 3,1% en 2017, un 1,5% en 2018 y un 7,3% en 2019: ningún año registró crecimiento. Durante el gobierno del Frente de Todos, el consumo retrocedió un 0,1% en 2020 y un 2,1% en 2021, pero luego creció un 1,9% en 2022 y un 2,4% en 2023. El balance de esa gestión fue, por tanto, mixto.
Bajo la administración Milei, el consumo masivo cayó un 13,9% en 2024 respecto de 2023, y un 2,6% adicional en 2025 respecto de 2024. Los guarismos de 2024 más que duplican la peor caída registrada durante el macrismo.
Un consumo dual y con señales de agotamiento
Un informe de la consultora MAP Latam aporta una dimensión adicional: aunque el consumo privado agregado se ubicó por encima de los niveles de 2023, la recuperación es marcadamente heterogénea. Estuvo liderada por sectores acotados, automóviles, motocicletas y electrodomésticos, impulsados por la disponibilidad de crédito y la baja de precios derivada del aumento de importaciones.
Sin embargo, incluso esos rubros comienzan a mostrar señales de agotamiento: en los dos primeros meses de 2026 se patentaron 108.480 vehículos cero kilómetro, un descenso del 4,9% respecto del mismo período del año anterior.
La foto es la previsible para planes económicos como los de Javier Milei: una economía con dinámicas fuertemente segmentadas. Mientras los sectores de ingresos medios y altos sostienen el acceso a bienes durables mediante el crédito, el grueso de la población enfrenta restricciones severas incluso para el consumo de bienes básicos. Las cifras de Scentia no dejan margen para una lectura optimista: en los supermercados y comercios de cercanía, el consumo lleva dos años en retroceso, y los datos de los primeros meses de 2026 indican que la tendencia aún no ha encontrado su punto de inflexión.