Lo que debía ser una jornada histórica para el fútbol femenino mendocino terminó en suspensión. La final del Torneo Clausura de la Liga Mendocina, que iban a disputar el Club Sportivo Independiente Rivadavia y Godoy Cruz, no pudo jugarse en Maipú debido a la falta de garantías de seguridad en el estadio.
Según se informó, para el operativo se habían asignado apenas ocho efectivos policiales y unos 20 agentes de seguridad privada, un número claramente insuficiente ante la gran cantidad de hinchas que llegaron al estadio para acompañar a la Lepra y al Tomba.
Ante este escenario, las autoridades resolvieron suspender el partido antes del inicio para evitar riesgos, pese a que ambos equipos manifestaron su intención de jugar la final.
Final suspendida por falta de garantías en la seguridad
Esperamos por la pronta resolución por parte de la Liga Mendocina. ¡Queremos jugar!
Un final sin fútbol y decisiones que quedaron en deuda
Tras confirmarse la suspensión, llegaron más efectivos al estadio, aunque solo para garantizar la desconcentración del público y evitar incidentes en la salida. No hubo enfrentamientos ni disturbios, pero sí malestar generalizado entre jugadoras, cuerpos técnicos e hinchas.
El episodio dejó expuesta una falta de planificación por parte de la Liga Mendocina, que ahora deberá reprogramar día, horario y sede para una final que había generado una enorme expectativa y que merece resolverse dentro de la cancha.