21 de marzo de 2026
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El periodismo deportivo en Mendoza: Oscar "Chino" Zavala y Gustavo De Marinis, dos voces que hicieron historia

La provincia de Mendoza cuenta con grandes referentes del periodismo de deportes. Repasá los dichos de dos reconocidos referentes.

Por Martín Sebastián Colucci

El periodismo deportivo en la provincia de Mendoza se construyó con voces, estilos y recorridos que marcaron época. Desde la radio artesanal hasta la inmediatez digital, el oficio fue mutando sin perder una esencia: contar el deporte con compromiso, conocimiento y respeto por la historia.

En ese camino, hubo periodistas que no sólo relataron partidos, sino que ayudaron a forjar una identidad propia desde el interior del país.

En esa línea se inscriben Oscar “Chino” Zavala y Gustavo De Marinis, dos referentes de generaciones y miradas distintas, pero unidos por la misma pasión por el deporte mendocino. Con trayectorias que atravesaron la radio, la televisión y la prensa escrita, ambos reflexionaron sobre el oficio, los cambios tecnológicos, la ética profesional y el valor de la memoria como herramienta central del periodismo deportivo.

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El periodismo de la "vieja escuela" con Oscar Zabala

Oscar “Chino” Zavala comenzó su camino en el periodismo deportivo mendocino desde la radio pública, como tantos referentes de su generación. Sus primeros pasos fueron en Radio Nacional, sin retribución económica y haciendo el clásico “derecho de piso”, una etapa que, según recordó, le permitió afianzarse profesionalmente y luego pasar por Radio Libertador y LV10. En un contexto donde el fútbol era el eje central de la cobertura, Zavala encontró su diferencial en la estadística, el historial y el archivo propio, una marca registrada de su estilo. “Siempre confié más en mis cuadernos y carpetas que en buscar información afuera”, explicó.

A lo largo de su trayectoria fue testigo y protagonista de algunos de los grandes momentos del deporte provincial. Sin ser hincha de Godoy Cruz, vivió de manera intensa el ascenso a la Primera División y la etapa de los viejos Torneos Nacionales, cuando Mendoza ocupaba un lugar central en el mapa futbolístico argentino. “Fue como lo habíamos soñado”, señaló. Su memoria deportiva, sin embargo, fue mucho más amplia y abarcó otras disciplinas, con especial mención al boxeo, las noches de viernes en la Asociación Mendocina y figuras inolvidables como Nicolino Locche, que marcaron una época.

Zavala explicó que nunca buscó ser distinto, aunque con el tiempo su estilo fue identificado y valorado. Consideró un halago que hoy se lo reconozca por esa impronta y sostuvo que su método siempre estuvo ligado al rigor y la memoria. “Internet no reemplaza a las fuentes”, advirtió, y fue tajante al señalar que “Wikipedia no es Dios”. Para el Chino, el periodismo deportivo exige chequear, consultar y respetar la historia, incluso recurriendo a quienes estuvieron antes para evitar errores que luego se repiten sin filtro.

Un periodismo auténtico del Chino

El vínculo con deportistas e hinchas apareció como uno de los mayores premios que le dejó el oficio. Zavala destacó que, aun después de su jubilación, siguió recibiendo invitaciones y muestras de afecto. “El cariño del hincha común en la calle, en el micro o en un local es un regalo enorme”, afirmó. Esa relación, explicó, se construyó con respeto y honestidad, incluso en los momentos más incómodos del relato deportivo, cuando hubo que describir derrotas, descensos o actuaciones fallidas.

La ética profesional fue, para Zavala, un eje innegociable. Recordó una anécdota con el boxeador Johnny Barros, a quien criticó deportivamente tras una pelea mundialista. “Lo dije con dolor, pero con verdad”, relató, y recordó que el propio púgil luego se lo agradeció. Para el Chino, el mensaje fue siempre claro: “Si el fanatismo te gana, mejor dedicarse a otra cosa”. Y dejó una definición final que resume su recorrido y su legado: “La verdad, siempre la verdad. Ser auténtico, honesto y trabajar; lo demás se acomoda solo”.

Gustavo De Marinis, con el alma del periodismo en el corazón

Gustavo De Marinis analizó la evolución del deporte mendocino a lo largo de más de cuatro décadas de ejercicio profesional y sostuvo que el cambio fue profundo, tanto en lo deportivo como en lo comunicacional. Recordó que, en sus inicios, la actividad estaba fuertemente circunscripta al ámbito local y provincial, pero que con el tiempo Mendoza logró insertarse de manera sostenida en el orden nacional. “Antes los clubes y el público privilegiaban los certámenes provinciales; después se empezó a competir de igual a igual con los que eran inalcanzables”, explicó, y señaló que el crecimiento de las ligas nacionales terminó desplazando a los viejos campeonatos cortos, una transformación que consideró parte de la evolución natural del deporte.

En cuanto a su estilo periodístico, De Marinis fue claro al marcar una línea que sostuvo durante toda su carrera. Afirmó que el protagonista siempre debía ser el deportista y no el periodista, y rechazó el lucimiento personal, el uso excesivo de la primera persona y el denominado “periohinchismo”. “A la gente le interesa la información, no la vida ni los sentimientos del periodista”, sostuvo. Desde su rol como jefe en Diario UNO, explicó que impulsó la rotación permanente de cronistas en las coberturas para evitar el amiguismo y preservar la independencia profesional.

Más que coberturas individuales, De Marinis destacó su trabajo de coordinación y conducción de equipos, aunque reconoció que siempre lo conmovieron las historias de sacrificio y humildad, especialmente en disciplinas como el ciclismo, donde mencionó como ejemplo al Negro Contreras. Para el periodista, ese tipo de relatos reflejan una dimensión del deporte mendocino que muchas veces pasa desapercibida, pero que resulta esencial para comprender su verdadero valor social.

El adiós al periodismo de deportes

Sobre su paso del área de Deportes a la sección Sociedad, explicó que la decisión respondió a una necesidad de cambio mutuo. Tras casi 20 años al frente del equipo deportivo, consideró que era momento de asumir nuevos desafíos profesionales. En ese sentido, remarcó que el periodismo deportivo le dejó una enseñanza clave: la toma de decisiones y la “calle”, una experiencia que luego resultó fundamental para abordar coberturas sociales, muchas veces atravesadas por el dolor, el conflicto y la desigualdad. “El deporte también te prepara para contar otras realidades”, afirmó.

Finalmente, De Marinis reflexionó sobre los cambios tecnológicos y defendió la transición del papel al digital. Sostuvo que las nuevas herramientas mejoraron la manera de contar historias, al sumar recursos audiovisuales y multiplicar las fuentes, y consideró que la inteligencia artificial, bien utilizada, puede ser una aliada del periodismo. Sin embargo, fue categórico al marcar el límite: “Decir la verdad, chequear y consultar fuentes” sigue siendo la base del oficio. Como advertencia, recordó un error cometido en sus primeros años por no verificar una información, experiencia que lo marcó para siempre. Y concluyó con una definición contundente: el periodismo deportivo no es una disciplina menor, sino una gran escuela de formación profesional.

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