En la antesala de un momento clave para el conflicto en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán y fijó un ultimátum que podría definir el rumbo de la guerra en las próximas horas.
El presidente de EE.UU. endureció su postura mientras avanzan negociaciones contrarreloj para evitar una escalada mayor en la guerra de Medio Oriente.
En la antesala de un momento clave para el conflicto en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán y fijó un ultimátum que podría definir el rumbo de la guerra en las próximas horas.
Durante una conferencia en la Casa Blanca, el mandatario aseguró que “todo Irán podría ser eliminado en una noche” si no se alcanza un acuerdo antes del plazo fijado para este martes a las 20 (hora de Washington, las 21 en Argentina).
Mientras crece la tensión, Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones indirectas a través de mediadores como Pakistán, Egipto y Turquía. Según trascendió, se analiza un acuerdo en dos etapas:
Entre los puntos clave, se busca garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio global de petróleo, y resolver la situación del uranio enriquecido iraní.
Sin embargo, desde Teherán ya marcaron límites. El gobierno iraní rechazó negociar bajo amenazas y advirtió sobre posibles represalias en caso de nuevos ataques.
Trump fue más allá y detalló el alcance de una eventual ofensiva. Afirmó que Estados Unidos tiene un plan para destruir puentes y centrales eléctricas en cuestión de horas, dejando al país “en la Edad de Piedra”.
“Después del plazo, no tendrán puentes ni plantas de energía”, insistió el presidente, quien aseguró que la operación podría ejecutarse en un lapso de cuatro horas.
Las declaraciones generaron preocupación en la comunidad internacional. Expertos en derecho internacional advierten que atacar infraestructura civil podría constituir un crimen de guerra.
Más allá del tono confrontativo, Trump enfrenta una creciente presión interna en Estados Unidos. La guerra comienza a impactar en la economía:
Este escenario cobra especial relevancia en un año electoral, con elecciones legislativas en el horizonte.
Un eventual ataque a gran escala podría desencadenar una crisis internacional de mayor magnitud. Entre los principales riesgos se destacan:
En ese contexto, los mercados siguen de cerca las negociaciones, mientras el precio del crudo ya muestra fuertes variaciones.
A pesar de las amenazas, el propio Trump dejó entrever que prefiere una salida negociada. Calificó como “significativa” la propuesta iraní, aunque aclaró que aún “no es suficiente”.
Con el reloj en cuenta regresiva, las próximas horas serán determinantes para saber si se evita una escalada o si el conflicto entra en una fase mucho más grave.

