Qué pasó con el agua tras las lluvias: ¿alcanza para revertir la sequía en Mendoza?
Enero dejó tormentas intensas en la provincia de Mendoza. Aunque se esperaba un alivio para combatir la sequía, un informe de Irrigación plantea otra lectura.
Hubo lluvias, crecidas y expectativas en enero. El informe oficial revela un escenario de sequía complejo.
Las lluvias intensas de las últimas semanas generaron, en muchos mendocinos, la esperanza de que el escenario de sequía podría no ser tan severo o que, por lo menos, causarían cierto alivio en las cuencas para revertir el pronóstico del Departamento General de Irrigación (DGI).
No obstante, los datos oficiales muestran otra realidad: pese a las precipitaciones, el sistema hídrico provincial continúa bajo una fuerte presión y los principales ríos siguen lejos de recuperar sus niveles históricos. ¿Qué dicen los datos oficiales?
Lluvias sin alivio hídrico: por qué la sequía sigue marcando el pulso en Mendoza
El último Boletín de Información Hidronivometeorológica del DGI, correspondiente al 29 de enero, confirma que los caudales de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel y Grande se mantienen por debajo de los promedios históricos para esta época del año, en algunos casos con déficits superiores al 50%.
El caso más crítico es el del río Grande, que registra apenas el 38% de su caudal histórico, seguido por el río Diamante, con una relación cercana al 49%. El río Mendoza, fundamental para el abastecimiento del Gran Mendoza, alcanza el 56% de su promedio histórico, mientras que el Tunuyán, aunque presenta el mejor desempeño relativo, también se encuentra lejos de valores normales para la temporada estival.
Las lluvias de enero, si bien fueron intensas, tuvieron un carácter localizado y de corta duración, lo que impide que el agua logre infiltrarse en profundidad o alimentar de manera sostenida a los ríos y embalses. Por el contrario, gran parte de esas precipitaciones se traduce en escurrimientos rápidos, que generan crecidas momentáneas pero no aportes estructurales al sistema.
De hecho, el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima que, hasta marzo, hay un 40% de probabilidad de que las precipitaciones se encuentren en el rango de lo "normal" respecto de la media. Esto reconfirma que no habrá una recuperación hídrica significativa.
precipitaciones mendoza a enero de 2026
Según el SMN, las precipitaciones en Mendoza continúan por debajo del promedio.
Foto: SMN
Por su parte, el meteorólogo Mariano García explicó a SITIO ANDINO que la seguidilla de días lluviosos durante el verano no implica una mutación climática y aclaró que, aunque se perciban como muchos, siguen siendo pocos los días de precipitaciones, además de ser "relativamente comunes" para esta época.
Reservas que resisten, pero sin margen para relajarse
En cuanto a los embalses, el informe muestra niveles desiguales. Potrerillos, por ejemplo, se encuentra en torno al 72% de su capacidad, mientras que El Carrizalronda el 45%. En el sur provincial, los sistemas del Atuel y del Diamante presentan volúmenes que, si bien permiten sostener la temporada, dependen en gran medida de una gestión estricta del recurso y no de una recuperación natural.
En este sentido, el subdelegado de Aguas del Río Atuel, Santiago del Río, expresó en Noticiero Andino que hay una cota muy baja en el Nihuil. "Estamos a 50cm de la mínima. Hay que aclarar que la diferencia con la máxima no es tan amplia (aproximadamente 3 metros), pero con respecto a la misma fecha del año pasado, estábamos a 30 cm de que el agua pase por encima del vertedero", explicó y completó: "Hoy estamos dos metros y medio por debajo".
Embed - EL NIHUIL: POR DEBAJO DE LA COTA, PERO CON DISTRIBUCIÓN DE AGUA NORMAL
Un dato clave que refuerza el diagnóstico de sequía estructural es la situación en alta montaña. Las estaciones nivométricas no registran acumulación significativa de equivalente agua de nieve, lo que anticipa un escenario desfavorable de cara al próximo período de deshielo. El año pasado, las escasas nevadas fueron noticia en repetidas ocasiones.
Especialistas coinciden en que la combinación de lluvias intensas pero aisladas, caudales bajos y la poca acumulación de nieve confirma que Mendoza enfrenta un problema estructural de disponibilidad de agua, más que una coyuntura excepcional. Por eso, advierten que interpretar las lluvias de verano como una solución puede resultar engañoso.
río Mendoza
El volumen histórico de acumulado para el Río Mendoza es de 326 hm3. Al 29 de enero de 2026, se encontraba en 284 hm3.
Foto: Archivo.
Mientras tanto, la provincia continúa apoyándose en la regulación de los embalses y en una administración cada vez más ajustada del recurso para garantizar el riego, el consumo humano y la generación hidroeléctrica. Sin embargo, los datos oficiales vuelven a poner sobre la mesa un mensaje claro:
Sin cambios profundos en la planificación y el uso del agua, las lluvias aisladas no alcanzan para revertir años de sequía.