Nevadas en Mendoza: Irrigación revela si la crisis hídrica puede quedar atrás esta temporada
Las intensas nevadas de julio mejoran las perspectivas hídricas en Mendoza. Sin embargo, Irrigación advierte que los embalses siguen siendo el principal desafío.
La nieve trajo una buena noticia, pero Irrigación lanzó una advertencia clave
Mientras la cordillera acumula nieve como no ocurría desde hace tiempo, en la provincia deMendoza crece una pregunta inevitable: ¿alcanza para dejar atrás la crisis hídrica? Desde el Departamento General deIrrigación destacaron el impacto positivo del temporal, aunque advirtieron que la recuperación dependerá también de los embalses y del resto del invierno.
La nieve acumulada —que en algunos casos alcanzó, y hasta superó, los 3 metros de altura— mejoraron las perspectivas hídricas de la provincia, aunque todavía no alcanzan para revertir la proyección de “sequía hidrológica moderada” para la temporada 2025-2026, en las cuencas de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Grande.
Las nevadas entusiasman a Mendoza: qué pasará con los embalses y el agua de riego
Así lo aseguró a Sitio Andino el director de Gestión Hídrica del DGI, Rubén Villodas, quien destacó que las precipitaciones níveas fueron especialmente importantes en las cuencas del centro y norte (NdA: las tres primeras mencionadas).
Por otro lado, las cuencas del Atuel y Malargüe fueron clasificadas con una condición de sequía escasa. Las proyecciones estiman derrames de entre el 58% y el 73% de los valores históricos, dependiendo de cada río.
Sin embargo, el panorama comenzó a modificarse a partir del temporal que se inició alrededor del 15 de julio, con nevadas persistentes en la cordillera que, según Villodas, representan el primer gran evento del invierno. "Ha sido una nevada importante, sin lugar a dudas”, expresó.
El funcionario explicó que la nevada tuvo un impacto muy superior al esperado para esta época del año. "Es la primera nevada de consideración porque la de mayo prácticamente desapareció. En las cuencas de Mendoza, Diamante y Tunuyán ha caído, como para dar una idea, la mitad de lo que cae en un año medio. Ha sido una muy buena nevada", sintetiza.
De acuerdo con el especialista, dos nevadas de características similares alcanzarían para completar un año hidrológico promedio en las cuencas del norte, mientras que en el sur el comportamiento es diferente debido a que históricamente recibe mayores precipitaciones.
"En el sur también ha nevado bastante, pero normalmente allí nieva mucho más. Esta nevada representa alrededor del 30% de un año medio", señala Rubén Villodas.
Por ello, consideró que, si continúan ingresando sistemas frontales durante los próximos días, las perspectivas podrían mejorar considerablemente. "Estamos mucho mejor que el año pasado; a esta altura prácticamente no teníamos nieve", enfatizó.
La preocupación sigue siendo el nivel de los embalses
Pese a las buenas noticias que llegan desde la cordillera, Villodas aclaró que el factor determinante para atravesar la primavera continúa siendo el estado de las reservas almacenadas. El director explicó que la nieve acumulada durante el invierno no alimenta inmediatamente los sistemas de riego, ya que el proceso de fusión ocurre principalmente desde fines de primavera y durante el verano.
"Durante agosto, septiembre, octubre y parte de noviembre esa nieve no se derrite, por lo que todas las demandas deben afrontarse con el agua almacenada en los embalses".
En ese sentido, adelantó que las subdelegaciones de Irrigación comenzarán en los próximos días a definir junto a las inspecciones de cauce la fecha de finalización de la corta anual de agua y el inicio de la temporada de riego. Según indicó, el único sistema que actualmente presenta una reserva confortable es el del río Diamante, mientras que el resto de los embalses continúa con niveles reducidos.
El último Boletín Hidronivometeorológico —publicado el 16 de julio en el sitio web del DGI— muestra, por ejemplo, que Potrerillos almacena el 71% de su capacidad, El Carrizal el 84%, mientras que el sistema Nihuil-Valle Grande se encuentra en 65%.
Las perspectivas para la temporada 2026-2027
Consultado sobre el destino del agua acumulada en la cordillera, Villodas explicó que la mayor parte termina alimentando el sistema hídrico provincial, aunque una fracción se pierde por procesos naturales.
Lo cierto es que aún es necesario esperar la evolución del invierno y mantener un uso prudente del recurso, pero el profesional sostuvo que el escenario comienza a ser más alentador que el de 2025. Además, recordó que distintos modelos climáticos internacionales anticipan la posible consolidación de una fase de El Niño, un fenómeno que podría favorecer mayores precipitaciones durante la primavera y el verano.
"Si se termina de desarrollar la fase El Niño que se ha pronosticado y continúa nevando como ha empezado, seguramente vamos a tener un año de abundante agua, sin problemas", completó.