Partos en Mendoza: para Salud las futuras madres deben enfocarse en las clínicas y no en los obstetras
Mendoza cambia el modelo de parto. Se apuesta a que las mujeres confíen en la seguridad de las clínicas y normas CONE por sobre la figura del médico elegido.
Partos en Mendoza: para Salud las futuras madres deben enfocarse en las clínicas y no en los obstetras.
Mendoza impulsa una reforma para reducir la tasa de cesáreas mediante un cambio de paradigma: desplazar la figura del médico elegido en el parto para centrar la confianza en la seguridad institucional. Bajo las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esencialess (CONE), el Gobierno garantiza que la protección de la madre y el bebé reside en la capacidad técnica e infraestructura de la clínica.
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Partos en Mendoza: el Gobierno apuesta a reducir la tasa de cesáreas en la provincia.
Partos en Mendoza: fin del personalismo y las clínicas como garante
A la hora de poner en marcha la reforma, que entrará en vigencia en julio próximo, Salud tiene como premisa que la seguridad de una mujer y su hijo al momento de dar a luz no reside en un nombre propio, sino en que el establecimiento cumpla con las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (CONE).
Fuentes del Ministerio de Salud advierten que las seis clínicas privadas que adhirieron al convenio cuentan con la tecnología, los controles y los servicios de neonatología necesarios para garantizar un nacimiento seguro, independientemente de quién sea el profesional de turno.
Salud busca que las mujeres prioricen las clínicas por sobre los obstetras.
El trasfondo: frenar las cesáreas por "comodidad"
El objetivo de fondo es reducir la tasa de cesáreas en el sector privado, que hoy alcanza un alarmante 80%. Desde Salud se advierte que muchas de estas cirugías responden a intereses económicos o a una planificación por conveniencia del médico, señalando que en Mendoza casi no se registran partos nocturnos o en vacaciones (enero) en el ámbito privado.
Al desplazar al médico de cabecera del acto del parto, se busca eliminar el incentivo de programar cesáreas por comodidad horaria.
Asimismo, desde la cartera sanitaria, aclaran que esto no es un negocio de las clínicas, ya que las instituciones perciben el mismo arancel ya sea por un parto natural o una intervención quirúrgica.
Formación y nuevos roles
En cuanto a la compensación, el médico que realizó el control prenatal recibirá un pago de $325.000, pero tendrá que derivar a la paciente a la clínica u hospital para ser atendida por el equipo de guardia.
Además, la reforma exige un compromiso formativo. De modo que los médicos de mayor trayectoria (esos que derivan a la paciente a un equipo de aleatorio) deberán cumplir guardias obligatorias de 12 horas, donde su rol principal será volcar su experiencia para formar a los médicos residentes.
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El médico obstetra deberá derivar los partos a un equipo de guardia. Imagen creada con IA
A la hora de implementar el plan estratégico, el titular de Salud fue enfático al destacar la importancia de su aplicación, señalando que la cesárea no es una "decisión liviana" y "no da lo mismo".
El procedimiento implica mayores riesgos tanto para la madre como para el bebé:
Para la madre: mayor riesgo de infección, complicaciones en otros órganos, recuperación más lenta y dolorosa, dificultad para amamantar y para cargar al bebé.
Para el bebé: mayor probabilidad de desarrollar alergias, asma, obesidad y dificultad respiratoria, con mayores ingresos a neonatología y riesgo de líquidos en los pulmones.
El dato más impactante es el aumento del riesgo de mortalidad:
La cesárea triplica el riesgo de mortalidad neonatal e infantil temprana (50% de riesgo en el primer año de vida).
Cuadriplica el riesgo de mortalidad materna.
Duplica el riesgo de que el niño ingrese a terapia neonatal por más de 7 días.