La Dirección General de Escuelas tomó cartas en el asunto frente a la ola de amenazas detectadas mediante pintadas en baños escolares. Mientras se trabaja en la redacción de un nuevo protocolo que reemplazará a la normativa vigente, el gobierno escolar activó una metodología de emergencia para garantizar la seguridad de las comunidades educativas y la continuidad del ciclo lectivo.
25 de Febrero de 2026, Inicio de clases, colegio, clases, alumnos, escuela nueva de Lavalle, estudios, nivel educativo, aula
Foto: Cristian Lozano
Amenazas en las escuelas: claves del protocolo preventivo
La medida más disruptiva de este nuevo lineamiento es la restricción de mochilas. La norma se puso en marcha este lunes en algunos establecimientos, sobre todo, en los que se hicieron efectivas las amenazas.
Hasta nuevo aviso, los alumnos que fueron notificados sobre la disposición, solo podrán asistir con los elementos básicos y esenciales para el dictado de clases, buscando evitar el ingreso de materiales prohibidos o peligrosos que puedan estar vinculados a las intimidaciones.
El eje central de la estrategia oficial es claro: las clases no se suspenden. Las autoridades establecieron que la actividad escolar debe continuar con normalidad, pero bajo condiciones de seguridad reforzada. Con esto, se busca desalentar el "efecto contagio" y evitar que conductas disruptivas logren paralizar el sistema educativo.
El protocolo de actuación inmediata frente a una amenaza confirmada obliga a las instituciones a seguir tres pasos críticos:
Denuncia al 911: intervención inmediata de las fuerzas de seguridad.
Aviso jerárquico: comunicación directa con las autoridades educativas zonales.
Preservación de evidencia: resguardo del lugar (pintadas o escritos) para facilitar la investigación policial y judicial.
Comunicación con las familias y rol parental
Un punto clave de la nueva normativa es el manejo de la información. Las escuelas tienen la instrucción de comunicar los hechos a los padres de forma formal y oficial, pero con una restricción específica: no se debe reproducir el contenido de la amenaza para no generar pánico innecesario ni dar entidad al mensaje violento.
Asimismo, la DGE hizo un llamado a la responsabilidad parental, solicitando a los padres y tutores:
Mantener un diálogo fluido con los jóvenes sobre las consecuencias de estos actos.
Supervisar activamente el uso de redes sociales.
Controlar diariamente qué elementos transportan los alumnos hacia el colegio.
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La DGE hizo un llamado especial a la responsabilidad parental.
Foto: Yemel Fil
Las autoridades advirtieron que este tipo de hechos no son considerados "bromas estudiantiles", sino delitos que pueden derivar en sanciones administrativas graves y causas penales para los responsables o sus tutores.