domingo 27 nov 2022
Editorial

Tiene que haber reforma consensuada en la Corte

Mendoza está en condiciones de dar un paso de calidad institucional, después de las idas y vueltas de la pretendida reforma de la Suprema Corte de Justicia.

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Por Cristian Pérez Barceló 25 de septiembre de 2022 - 07:51

Finalmente, la provincia está en condiciones de dar un paso de calidad institucional, después de las idas y vueltas controversiales de la pretendida reforma de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza; pero la clave está en el consenso dentro del Tribunal Superior.

No deja de ser real que así como está el sistema, no puede seguir; tal como lo dijo el ministro José Valerio en Televisión Andina. Lo único rescatable es que ahora el debate se dio; se ventilaron las posiciones. Lo que resta son los puentes.

Para una mejor resolución del caso, nada mejor que la opinión abierta, transparente, aunque tal vez un poco más desapacionada que la de estos últimos días.

Y ahí es donde veremos si los Supremos están a la altura de las circunstancias.

Ya se abrió el juego con la iniciativa oficialista; ya se esgrimieron las razones de la no aceptación por parte de algunos, y ya tuvimos en la Legislatura el ring side para la vocinglería ideológica: es turno de que los principales magistrados de la Provincia ordenen la casa.

No puede ser el sector político el que defina esta cuestión judicial, sólo debe darle su rúbrica al acuerdo al que arriben los jueces.

Pues bien. El mecanismo que permita evitar el fórum shopping, es tan necesario como lo es que se vuelva a darle al Poder Judicial un aura prístina de independencia e idoneidad, hoy perdida.

De ahí que esté correcto el planteo del Gobernador Rodolfo Suárez, acerca de que el sorteo evitará dudas, porque nada mejor que el azar a la hora de determinar sobre quiénes caen los casos a resolver.

Y agilizar de una vez por todas el embudo lentificador de la recepción de causas sólo en unos pocos magistrados, para permitir que entre todos tengan la misma cantidad de trabajo, es cuanto menos una iniciativa administrativamente irreprochable.

No puede seguir cayendo el 75% de las causas sobre las espaldas de sólo un tercio de los Ministros. Esto es lo que explica que ciudadanos que son víctimas y dejaron en mano de la Justicia el litigio de la naturaleza que sea, estén esperando años para que sus recursos de apelación ante el Máximo Tribunal tengan respuesta.

La independencia de un poder de la división republicana que rige nuestra provincia, no puede darse por posiciones antojadizas, caprichosas o ideológico-partidarias. Se debe dar por el libre albedrío en el criterio con el que se toman sus decisiones, en este caso, los fallos.

Y estos, no deberían estar en ningún caso contaminados, tampoco, por la cercanía con determinados bufets de abogados/abogadas, cuestión que en Mendoza y en algunas ocasiones hoy es un secreto a voces.

La Mendoza institucional de la que hemos sentido orgullo, amerita urgentemente que el salto de calidad se dé en el cuarto piso del Palacio Judicial. Y el sector político, que afortunadamente promovió el debate, sabrá avalar con el marco legal correspondiente para dar respuesta al reclamo de una Justicia más efectiva, expedita y “transparente” que pide a viva voz nuestra sociedad.

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