La Legislatura de Mendoza comenzó a implementar herramientas de inteligencia artificial (IA) para la transcripción de las sesiones, en un proceso que busca modernizar el funcionamiento parlamentario sin eliminar el rol de los taquígrafos, pero sí redefinir sus tareas.
El secretario legislativo del Senado, Lucas Faure, quien encabeza este proceso, en diálogo con Sitio Andino explicó que se trata de una etapa de prueba en la que la IA ya se utiliza para generar una primera versión automática de las intervenciones de los legisladores, que luego es revisada por el cuerpo de taquígrafos.
El objetivo es claro: reducir los tiempos de procesamiento, mejorar la eficiencia y avanzar en la incorporación de tecnología en áreas sensibles del trabajo legislativo.
Cómo funciona el sistema de inteligencia artificial
El nuevo esquema combina reconocimiento de voz con procesamiento automatizado de texto. Para ello, el sistema trabaja previamente con la identificación de las voces de cada legislador, lo que permite mejorar la precisión de las transcripciones.
La herramienta genera una versión inicial de la sesión que luego es corregida por los taquígrafos, quienes siguen siendo responsables de validar el contenido final que se publica como versión taquigráfica oficial.
Es decir, se mantiene el sistema de respaldo tradicional, lo que garantiza que ante cualquier falla técnica exista una alternativa para reconstruir fielmente lo ocurrido en el recinto.
Uno de los puntos centrales del desarrollo es la seguridad. El sistema funciona sobre hardware propio de la Cámara, mientras que el software no fue desarrollado internamente, pero cuenta con resguardos para evitar alteraciones en las transcripciones.
De 50 minutos a 3: el salto en los tiempos de transcripción
Uno de los cambios más significativos que introduce la inteligencia artificial es la drástica reducción en los tiempos de trabajo.
En las primeras pruebas, la transcripción de una sesión podía demorar entre 40 y 50 minutos. Con los ajustes recientes, ese proceso se redujo a apenas tres minutos, y se espera que en el corto plazo la herramienta iguale o incluso supere la velocidad del trabajo manual.
Hasta ahora, la versión realizada por IA era más lenta que la de los taquígrafos, pero con las mejoras implementadas, como el reconocimiento de las voces para achicar el margen de erro, el sistema se perfila como una alternativa más eficiente para generar borradores en tiempo casi real. Faure destacó que se espera la sesión de este martes para comprobar una reducción del tiempo, tras los últimos arreglos.
Qué pasa con los taquígrafos y cómo cambia su función
La incorporación de inteligencia artificial no implica la eliminación del cuerpo de taquígrafos, sino una transformación de su rol dentro de la Legislatura.
Actualmente, el equipo está compuesto por ocho profesionales, cuando al inicio de la gestión eran doce. En lugar de desvinculaciones, se produjo una reasignación de funciones hacia áreas técnicas.
Los taquígrafos son técnicos de la administración pública con orientación en el Poder Legislativo, lo que les permite desempeñarse en distintas tareas especializadas.
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El cuerpo de taquígrafos de la Legislatura de Mendoza se desempeña en ambas Cámaras.
En este nuevo esquema, su rol se orienta cada vez más hacia la supervisión, corrección y validación de contenidos, además de su participación en procesos técnicos más complejos.
De la taquigrafía a la técnica legislativa y la Ley Hojarasca
Los taquígrafos que formaban parte del equipo fueron trasladados a la oficina de Información Parlamentaria, donde hoy trabajan específicamente en el proceso de la Ley Hojarasca.
Allí participan en tareas vinculadas a la revisión y depuración de leyes, además del análisis técnico de proyectos mediante herramientas de inteligencia artificial.
El objetivo, según explicó Faurie, es que participen en procesos como la revisión de proyectos de ley mediante herramientas de inteligencia artificial, que aplican criterios establecidos en manuales específicos de redacción legislativa.
El procedimiento incluye el análisis automático de iniciativas, la elaboración de informes técnicos y la entrega de sugerencias a los legisladores, en un esquema confidencial que apunta a mejorar la calidad normativa antes del tratamiento en comisión o en el recinto.
Este tipo de trabajo abre la puerta a nuevas funciones, como el análisis del impacto presupuestario de los proyectos, una de las áreas en las que la Legislatura busca avanzar con capacitaciones específicas para el personal que tenga a cargo esta función.
Hacia una Legislatura más digitalizada
Según detallaron desde el Senado, el desarrollo del sistema requirió una inversión de alrededor de 3 millones de pesos para la adquisición del hardware necesario.
A partir de esa base, la implementación se apoyó en software especializado y en el entrenamiento del sistema para adaptarlo al lenguaje legislativo y a las voces de los oradores.
El objetivo a mediano plazo es profundizar el uso de inteligencia artificial en distintos procesos parlamentarios, no solo en la transcripción de sesiones.
Cabe aclarar que este cambio en el Senado también se implementará en la Cámara de Diputados, ya que el cuerpo de taquígrafos presta funciones en ambas cámaras.
De esta manera, la incorporación de inteligencia artificial podría extenderse a todo el ámbito legislativo provincial, en línea con un proceso más amplio de digitalización del Estado.