El destino de la principal empresa mendocina, fundada por la familia Pescarmona en 1907, está en juego. Reconocida por su experiencia en generación de energía hidroeléctrica, IMPSA enfrenta una de sus peores crisis financieras.
En las próximas horas se decidirá si IMPSA, símbolo industrial mendocino, será privatizada.
El destino de la principal empresa mendocina, fundada por la familia Pescarmona en 1907, está en juego. Reconocida por su experiencia en generación de energía hidroeléctrica, IMPSA enfrenta una de sus peores crisis financieras.
Las próximas horas serán cruciales para decidir si IMPSA pasa a manos del grupo ARC Energy o si se decreta su quiebra. Actualmente, el Estado Nacional y el gobierno de Mendoza poseen el 63,7% y el 21,2% de las acciones, respectivamente.
El holding extranjero presentó una oferta de u$s27 millones, pero enfrenta condiciones del Gobierno, incluida la resolución de la deuda de u$s550 millones de IMPSA.
IMPSA arrastra atrasos salariales para sus 800 empleados, una situación parcialmente resuelta con ayuda del Estado. Sin embargo, aún restan pagos significativos, incluyendo el medio aguinaldo, según publica iProfesional.
Si logra superar esta crisis, IMPSA podría consolidarse como un actor clave en América Latina, gracias a su tecnología para equipos de generación hidroeléctrica y componentes nucleares.


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