Un video podría ayudar a esclarecer el caso que por ahora está siendo investigado como averiguación femicidio, por la muerte de la malargüina Pamela Fonseca, que aplastada por el camión de su pareja en San Rafael.
Un video podría ayudar a esclarecer el caso que por ahora está siendo investigado como averiguación femicidio, por la muerte de la malargüina Pamela Fonseca, que aplastada por el camión de su pareja en San Rafael.
Jonatán Castro sigue aprehendido, pero aún el fiscal Mauricio Romano no se ha pronunciado sobre imputación alguna.
El hecho no será fácil de dilucidar habida cuenta de que el abanico de posibilidades penales va desde un homicidio culposo a un femicidio; es decir, desde una pena en suspenso a una cadena perpetua.
Claramente se necesitará mucho más que el testimonio de una anciana, que alcanzó a percibir una discusión, pero no habría visto el preciso instante en que Pamela fue arrollada.
Por otro lado, el video que ya tiene a su disposición el fiscal de San Rafael, mostraría los instantes de la primera ocasión en que Castro decide salir con su camión en marcha, pero no habría registrado ni el instante en que se detuvo, para luego volver a arrancar con Pamela prácticamente colgada del lado del acompañante, quizá tomándose del espejo retrovisor.
La distancia de la cámara que registró el primer momento y un cono de dudas por la imposibilidad visual de los hechos sucedidos 25 metros después de ese primer suceso, sin embargo, serviría para darle un contexto al hecho que por ahora está calificado "averiguacion femicidio".
En efecto, mientras se intenta establecer cómo era la relación de la pareja en el último tiempo, después de alrededor de un año de vínculo que habría sufrido algunos momentos de desasosiego, ameritará de la revisión de elementos probatorios sustanciales, como los teléfonos de la víctima y del victimario, ya secuestrados a espera del informe pericial respectivo.
Pero también será importante verificar si entre los vecinos del complejo de departamento de calle Suipacha al 600 de la ciudad de San Rafael, pudo tomarse conocimiento de alguna discusión o hecho de violencia en el interior del inmueble.
Sí se vería, de todas formas, que la salida de Castro del departamento y su intención de irse en el camión, habría sido resistida por Fonseca, al menos en cuanto a los ademanes y comportamientos registrados por la grabación. “Él se quería ir a un encuentro con unos amigos, y ella no quería”, simplifican algunas fuentes cercanas a la investigación.
Lo cierto es que en esa intención de retirarse es que se produce la caída de Pamela bajo las ruedas posteriores del costado izquierdo del rodado, afectando gravemente su zona torácica, lo que impidió que las maniobras de reanimación de un paramédico que vive justo frente al lugar del siniestro, resultaran infructuosas. “Pude sentirle las costillas rotas”, dijo a SITIO ANDINO, el apesadumbrado vecino.
Cerca de las 13, Policía Científica pudo ingresar al departamento en busca de elementos probatorios que intenten reconstruir la escena previa al suceso fatal. En tal sentido, se agura que en las próximas horas se sepa el estado de la pareja en cuanto a la ingesta de alcohol y/o estupefacientes; para lo cual las versiones dan cuenta de cierto grado de intoxicación ya verificado pero mantenido en reserva.
Por ahora, la causa sigue en la fiscalía de Violencia de Género de Romano; pero si el trágico hecho deriva en la percepción prima facie de que se trata de un infortunado desenlace vial, podría recaer la causa en la Fiscalía de Tránsito, a cargo de Florencia De Diego.
Por lo pronto, este medio pudo confirmar que el primer defensor oficial que atendió los intereses del victimario, ya dejó esa tarea en manos de un abogado particular, requerido por Castro.
Así las cosas, Romano no se apuraría en tomar decisiones drásticas hasta tanto la contraparte también pueda requerir medidas que a su entender permitan reflejar cuál fue el verdadero hecho ante el que jurídicamente estamos presencia: un frío femicidio o un accidente evitable.
Aún en este último caso, el posterior comportamiento de Castro, huyendo de la escena del crimen, y guardando el camión, para recién después ir con sus amigos (“a entregarse”, según estos) en una Hilux detenida por la Policía de Investigaciones en calle Juan XXIII menos de dos horas después de la muerte de Pamela, deberá también ser evaluado por el magistrado para saber si en efecto quiso profugarse o ya estaba dispuesto a ponerse a derecho.
Lo cierto es que San Rafael, y subsidiariamente Malargüe, por el origen de la víctima, están ante un suceso de difícil esclarecimiento judicial y que hizo recordar a muchos la muerte del rugbier Genaro Fortunato por la que fue condenada su novia Julieta Silva, que hizo caso omiso a los golpes del muchacho en la ventanilla del conductor, para irse, volver y arrollarlo en un caso que se consideró judicialmente como un homicidio culposo; es decir, sin intención.

