El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°1 de la Ciudad de Buenos Aires procesó este martes a Héctor Guerrero, el gendarme que disparó de forma indebida un cartucho de gas lacrimógeno que impactó en la cabeza del fotógrafoPablo Grillo, durante una manifestación en defensa de los jubilados realizada el 12 de marzo frente al Congreso Nacional.
El fallo, firmado por la jueza María Servini, establece que Guerrero incurrió en los delitos de lesiones gravísimas y abuso de armas, ambos agravados por su condición de integrante de una fuerza de seguridad.
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El gendarme le disparó al fotógrafo Pablo Grillo el 12 de marzo en una manifestación
Foto: NA
Además, el tribunal determinó que el gendarme realizó al menos otros cinco disparos de manera prohibida, motivo por el cual se dispuso el embargo de sus bienes.
Este caso se suma a otras investigaciones sobre el accionar de las fuerzas de seguridad durante manifestaciones públicas, en medio de un debate creciente sobre el uso de la fuerza estatal y la protección del trabajo periodístico en contextos de protesta.
Qué pasó Pablo Grillo, el fotógrafo herido por un cartucho de gas lagrimógeno
El 12 de marzo, en un operativo represivo contra una movilización de jubilados, Grillo fue alcanzado por una granada de gas lacrimógeno disparada por el gendarme Héctor Guerrero, quien se encuentra imputado por tentativa de homicidio agravado. La jueza María Servini ordenó una pericia balística para evaluar la trayectoria y el ángulo del disparo, buscando confirmar si se respetaron los protocolos policiales. Esta reconstrucción tuvo lugar en el Centro Argentino de Seguridad, en General Rodríguez, localidad clave en laProvincia de Buenos Aires.
fabían grillo, 24 de marzo, día de la memoria
El fotorreportero de 35 años enfrenta un proceso de rehabilitación prolongado
Foto: NA
El trabajo pericial duró varias horas y contó con la participación de expertos de ambas partes: la querella de la familia Grillo y la defensa del imputado. El objetivo principal fue determinar la posición exacta del gendarme y del fotógrafo al momento del disparo, junto con la velocidad y el recorrido del proyectil. La Justicia espera que esta evidencia permita avanzar en el proceso judicial y aporte claridad sobre la responsabilidad directa de Guerrero en el grave daño provocado.
El fotorreportero de 35 años enfrenta un proceso de rehabilitación prolongado, tras la agresión que casi le cuesta la vida. La familia sigue solicitando donaciones de sangre para apoyar el tratamiento.