Buscan a Gustavo Matar, condenado por extorsionar a empresarios
Gustavo Matar está condenado a 4 años de cárcel por extorsionar y amenazar a empresarios sanrafaelinos. Ahora está desaparecido tras el fallo de la Corte.
Gustavo Matar, de 51 años, mide 1,70 metros de altura, es delgado y tiene ojos color marrones.
La justicia emitió un comunicado para difundir y encontrar datos para dar con el paradero de Emilio Gustavo Matar (51), el fotógrafo que está condenado a 4 años de prisión por usar un medio de comunicación de su familia, la revista Infoya, para extorsionar y amenazar a empresarios de San Rafael. Hace unos días, la Corte ratificó la condena.
Desde el Ministerio Público Fiscal dieron información y solicitaron colaboración para dar con el paradero de Gustavo Matar, quien fue condenado por extorsionar a trabajadores sanrafaelinos. El hombre mide 1,70 metros de altura, es delgado y tiene ojos color marrón oscuro.
Además, tiene cabellos oscuros, cortos y está ausente de su domicilio. "Cualquier información llamar al 911 o acercarse a la comisaría más cercana", expresa el comunicado.
Matar fue condenado a principios de setiembre por chantajear a empresarios de San Rafael para conseguir dinero. Tras el fallo, a principio de diciembre la Corte confirmó dicha sentencia a 4 años de cárcel para el hombre que ahora está desaparecido.
Las autoridades judiciales entendieron que el acusado utilizó su medio de comunicación para extorsionar a las víctimas a pagar grandes sumas de dinero para no publicar las irregularidades de locales comerciales que tenían en San Rafael. Y que usó la libertad de prensa para cometer delitos con ella.
"No se reprocha a Matar haber investigado, publicado y mostrado las irregularidades de locales comerciales, sino el hecho de haber exigido dinero a los dueños de esos locales para cesar las publicaciones", dijo el fallo de la Corte.
Matar aseguraba que lo que percibía de sus víctimas era pauta publicitara, pero la Corte coincidió con el juez que lo condenó en que “Matar compelió a las víctimas a pagar, quienes actuaron con su voluntad viciada”.
El fiscal Javier Giaroli llevó adelante la investigación y confirmó, a través de la pesquisa del celular de Matar, de las amenazas y cómo armó todas las extorsiones.
Allí se pudo descubrir, entre otras cosas, mensajes de WhatsApp entre Matar y su hijo, tales como este: “Si, lo que vamos a hacer la semana que viene, es que no hay que estar persiguiéndolos, vamos a elegir a uno y le vamos a entrar a sacudir a uno, o sea, a uno, entonces cuando le rompamos los huevos y lo clausuren, que es lo que hay que hacer, vas a ver que los demás se van a ordenar todos, o sea es así, parece que no entendieron la buena onda, entonces elegimos a uno, lo hacemos cagar, y a la mierda”.
De esa manera la Justicia entendió que “claramente hablan” de la amenaza intimidatoria que los denunciantes dijeron haber sufrido por parte de Matar.