Opinión

Milei y un pacto con poco de mayo y mucho de Washington

Las dos novedades políticas de Javier Milei en la Asamblea Legislativa tienen poco de original y mucho de copia.

Por Marcelo López Álvarez

El discurso de apertura de sesiones ordinarias que Javier Milei brindó en la noche del viernes ante la Asamblea Legislativa, finalmente dejó muy poco en lo económico y bastante en lo político, en esa línea fueron las dos únicas novedades que planteó el Presidente. El paquete de proyectos de ley que título Anti Casta y el Pacto de Mayo, pero que los pocos minutos no era tan de mayo sino más bien de Washington.

Lo que Milei tituló anti casta son una serie de proyectos que se parecen al populismo puro; fulbito para la tribuna.

El fin de la llamada jubilación de privilegio de los presidentes es algo que solo es aplicable a partir de la aprobación de la ley, más allá de que los libertarios, algunos del PRO y pseudo periodistas quieran mostrarlo como un “golpe al kirchnerismo”. La ignorancia es materia común.

La idea que condenados en segunda instancia por delitos de corrupción (después deberán explicar qué delitos con los comprendidos por que el delito de corrupción no existe como tal en el Código Penal) no puedan ser candidatos viola todos los preceptos constitucionales del derecho a defensa y la presunción de inocencia hasta la condena firme.

Ni hablar de la idea de declarar delito de lesa humanidad esa confusa idea de emisión o de aprobar presupuestos con déficit. Es ridículo -hasta solo pensarlo- que una ley puede determinar el sentido del voto de un legislador que integra un poder constitucional independiente.

Lo mismo pasa con la idea de reglamentar la vida interna de los Sindicatos que son entidades sujetas a controles del Estado como cualquier sociedad anónima o civil pero no puede el Estado reglamentar si quieren hacer elecciones por asamblea o directas o cuanto duran sus directivos etc. Además que es todo lo contrario al credo liberal que dice representar el gobierno que cada vez tiene tintes más fascistas que liberales.

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Javier Milei entró al recinto de sesiones como un star rock.

Javier Milei entró al recinto de sesiones como un star rock.

Quizás a Javier Milei y su séquito de aplaudidores les vendría bien leer un poco más de historia argentina, a lo mejor se enteran de que pasó allá por 1984 con la Ley Mucci y sin ir más lejos el año pasado un proyecto de algunos diputados de Juntos por el Cambio.

De todo el paquete que anunció lo único que tiene un poco de color (pero que también será muy difícil de aprobar por las asimetrías que generaría) es la posibilidad de abrir convenios laborales por empresa y no por actividad. Aunque también demuestra los severos problemas de coherencia que tiene el Gobierno que tanto en el DNU como en la Ley Bases promueve la generalización del trabajo cuentapropista o facturero por sobre el empleo registrado, sobre todo en el sector que más puestos laborales genera que son las pequeñas y medianas empresas.

Milei y la geografía ¿Córdoba queda en Washington?

Lo que Javier Milei planteó antes de su discurso como sorpresa no fue nada económico (como se especuló) sino un conjunto de puntos que dio en llamar Pacto de Mayo, el cual invitó a firmar a Gobernadores y ex presidentes pero cobrando entrada. Solo podrán firmarlo quienes apoyen, antes, la aprobación de la Ley Bases. Eso acá y en China es extorsión, algo que los gobernadores de Juntos por el Cambio (por lo menos lo que se expresaron) no registraron o no quieren registrar.

Lo cierto que pocos minutos después del anunció de Javier Milei quienes son estudiosos serios y se codean con los libros y la historia, bastante más que el presidente y los imberbes aplaudidores que coparon los palcos y gozaron de sus minutos de fama televisiva, descubrieron que la “originalidad” del Presidente tenía apenas 25 años.

Efectivamente los puntos del Pacto de Mayo que el presidente presentó como gran novedad tienen la misma originalidad que sus libros llenos de plagios. Es una copia exacta de los 10 puntos del Consenso de Washington que vio la luz a finales de la década del 80.

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La puesta en escena imitando en Informe del Estado de la Unión que cada febrero dan los presidentes norteamericanos no podía tener otro final para un admirador casi infantil de los Estados Unidos (como es el presidente) que pretender sumar a la Argentina a un alineamiento internacional en decadencia y por supuesto fiel al estilo que lleva adelante Milei junto a la canciller Diana Mondino, la entrega silenciosa de los recursos de nuestro país.

En 1989 durante una conferencia económica en Washington el economista inglés John Williamson planteo la necesidad de generar un recetario económico basado en el liberalismo que tuviera por objetivo adaptar y globalizar la gobernanza financiera y orientarla (supuestamente) al desarrollo de los países más desfavorecidos

El compendio de medidas que planteaba surgió como tratamiento contra las crisis económicas que periódicamente afectan a los países en los cuales se pretende imponer el libre mercado y pretendía sentar las bases para el crecimiento sostenido especialmente los de América Latina. Con casi un cuarto de siglo de los organismos financieros internacionales intentando imponer las diez recomendaciones básicas, del Consenso de Washington queda claro el éxito nulo de esa antología del pensamiento económico liberal, que defiende una mínima intervención del Estado en los mercados y en la que ahora Javier Milei quiere hacer entrar a la Argentina solapadamente.

¿Qué gobernadores y dirigentes políticos serán cómplices de esta movida? un buen interrogante que tendrá respuesta en breve.

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