Opinión

Milei y sus seguidores cada vez más lejos de Alberdi

El presidente electo Javier Milei sigue envuelto en internas para designar su gabinete. Mientras tanto sus decisiones lo muestran cada vez más lejos de Alberdi.

Por Marcelo López Álvarez

No creas todo lo que dicen, parece ser la frase de cabecera de estos días. El minué de nombres en torno a Javier Milei es interminable y siempre es bueno recordar aquella vieja frase del mundo eclesiástico ante los Conclaves papales "El que llega como Papa sale como Cardenal".

Ayer fue el turno del área educativa, la que sufrió el rigor de los ascensos y descensos fue la esposa del ex ministro de economía de Augusto Pinochet, Hernan Büchi. Después de días de aparecer como número puesto María Eleonora Urrutia debió dejar su lugar para Carlos Torrendell, pero no se asusten los amigos libertarios, la única diferencia entre ambos es que uno es hombre y la otra mujer y que uno vive más tiempo en la Argentina. Pero ambos son defensores a ultranza de la educación privada y el fracasado modelo chileno, por ejemplo.

Mientras Mauricio Macri parece entrar en zona de interna interminable (o al menos eso transmite a través de sus medios) con el presidente electo y hasta con Patricia Bulrich pero nunca hay que creer todo lo que dicen o dejan trascender.

Uno de los puestos que pueden considerarse claves a partir de la prédica del presidente electo, es la presidencia del Banco Central. Después de que Damian Reidel se bajara redes sociales y se transformara en el segundo nombre frustrado en una semana el silencio sobre el cargo es absoluto. Lo único que parece seguro es que las ideas de dolarización y cierre del Banco Central parecen alejarse.

Javier Milei y sus seguidores han transformado en un desquicio el armado del equipo de Gobierno y las declaraciones que hacen en los medios los ya elegidos o los por elegir. Lo único cierto es que el discurso de la casta y la motosierra para la política están cada vez más lejos.

Lo mismo parece pasar con los preceptos alberdianos. La escudería anarco libertaria aparece cada vez más lejos de los pensamientos liberales de los redactores de la Constitución Nacional.

La amenaza de la próxima canciller, Diana Mondino, de gobernar por decreto saltando la división de poderes y la manda constitucional no parece muy alberdiana, como tampoco lo es la propensión a rehuir a los debates en forma permanente que ejercitan los líderes y representantes de LLA que suelen enojarse profundamente ante una repregunta o una opinión distinta.

La exposición de Diana Mondino en el coloquio de la UIA es un ejemplo perfecto de cómo los dirigentes y defensores de LLA quieren meter la realidad con calzador en su zapato ideológico. Algo inexistente en la literatura y pensamiento del prócer tucumano.

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Diana Mondino, futura canciller de Javier Milei, en la reunión de la UIA durante la jornada de ayer.

Diana Mondino, futura canciller de Javier Milei, en la reunión de la UIA durante la jornada de ayer.

Ni hablar de la formación académica e intelectual de libertarios que al lado de aquellos liberales queda absolutamente ensombrecida.

Tampoco es cierto que exista un Juan Bautista Alberdi populista construido a partir de los debates epistolares y públicos con Sarmiento o Mitre, que en su gran mayoría son sacados de contexto.

Existe un solo Alberdi formado en las mejores academias y lecturas, amante fino de la música, gran compositor y por sobre todo gran pensador, capaz de sostener polémicas intensas, pero siempre con una premisa, el respeto absoluto a la otra persona y a sus ideas. Algo inexistente en los liberales de pacotillas actuales.

Cuando se ven las reacciones de Milei y su entorno es imposible no compararlo con aquel escrito de Alberdi dirigido al General Urquiza poco antes de las elecciones de 1860.

Allí Alberdi aseguraba que “La persona del presidente debe ser una bandera de paz, una bandera blanca. El Presidente debe más bien presidir que gobernar, como ha hecho el general Urquiza. Esta forma no es de la monarquía constitucional: es la esencia de todo gobierno de hombres. El decoro de la persona que manda se gasta con el ejercicio inmediato del gobierno".

Alberdi estaba más que satisfecho con la gestión que había realizado Urquiza a tal punto que en ese escrito aseguraba que la función del mandatario era "Presidir antes que gobernar, tal como Justo José de Urquiza”.

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Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución Nacional.

Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución Nacional.

En medio del caos por la elección de ministros y lo que parece el parcelamiento del Poder del Ejecutivo por parte de los autopercibidos seguidores de Alberdi, un párrafo de la carta denominada “Al pueblo argentino y al general Urquiza sobre las elecciones próximas” parece destinado a ellos asegura; “El Jefe del Estado debe hacer gobernar más bien que gobernar él mismo: para esto son los ministros. Ellos son sus brazos, y no solo los brazos, sino la inteligencia del gobierno. En ellos, más que en el presidente, debe estar la inteligencia del poder; en ellos, que tiene a su cargo inmediato la discusión del pensamiento del gobierno en los consejos de estado, en las cámaras, en la prensa, en la diplomacia”.

El pronóstico augura tiempos difíciles para la Argentina, pero para los ciudadanos también Alberdi dejo un párrafo en el mismo escrito “Tened confianza ciega en la vida de la Patria, tenedla en vosotros mismos y contad a ojos cerrados con que la Constitución no dejará de existir por tener un Presidente más o menos imperfecto. Si podéis tenerlo bueno, tanto mejor para el país. Si os cabe tenerlo malo, no desesperéis por eso, aceptable como la expresión equivocada de la voluntad nacional; pero no resistáis a esa voluntad ni al que ha sido elegido por ella justa o injustamente, a tuertas o derechas”.

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