Risa y emoción garantizada en una comedia entrañable
Pepe Soriano y Luis Brandoni son los encargados de poner en escena la versión teatral de la historia escrita por Santiago Carlos Oves Conversaciones con mamá. La obra presentó con éxito su primera función en el Teatro Plaza y repite esta noche.
El viaje ficcional que propone Conversaciones con mamá es íntimo, efectivo y colmado de ternura. La historia escrita por Santiago Carlos Oves que se vio primero en el cine con una increíble versión interpretada por China Zorrilla, Ulises Dumont y Eduardo Blanco recurre al lazo primario de una madre con un hijo para hablar sobre el paso del tiempo, el amor degastado, las estructuras sociales, el ciudadano tipo, los ideales perdidos, las decisiones, la sabiduría de la vejez y la necesidad de regresar a la esencia para volver a empezar.
Luis Brandoni y Pepe Soriano. El público mendocino tuvo la posibilidad de ver en escena a dos grandes de la actuación.
Se trata de un texto rico de principio a fin que Luis Brandoni y Pepe Soriano en el papel de la madre se encargan de llevar a las tablas de forma extraordinaria. Una gran adaptación teatral que Mendoza tuvo la posibilidad de disfrutar la noche del viernes y que repite función este sábado a partir de las 21.30.
La obra lleva al espectador a transitar risas y momentos reflexivos. La dupla actoral da cuenta de su trayectoria y talento manteniendo un diálogo casi ininterrumpido por una hora y media. Mientras que la ambientación de la puesta es tan cálida y acogedora que invita a escuchar lo que los dos personajes tienen para decirse.
La risa y la ternura están presentes en esta comedia que se disfruta de principio a fin.
Siempre cocino pensando que vas a venir a comer, dice Soriano caracterizado de una anciana de 82 años y con una vitalidad renovadora. Jaime, su único hijo está agobiado, sin trabajo y con la necesidad de vender el departamento donde vive su madre.
Es esta situación la que sirve de puntapié inicial para que ambos conversen como no lo han hecho en años y que de allí surjan recuerdos, replanteos de vida, consejos y hasta imprevistos como la aparición de Gregorio. El jubilado anarco que ha llegado a la vida de la anciana de forma desopilante y se ha convertido en su pareja.
La obra da un giro y resuelve la historia entre ellos de una forma más lírica que la que se muestra en el largometraje. Respondiendo de forma acertada a los espacios y tiempos que maneja el teatro a diferencia del cine. Esta fracción final deja al espectador hinchado de un sentimiento esperanzador y con la certeza de que ha visto en escena a dos grandes referentes de la dramaturgia nacional que hacen de esta comedia algo imprescindible de disfrutar.