19 de junio de 2026
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Entrevista

Sandra Russo: "Escribo a favor o en contra de acuerdo a mis convicciones"

La periodista y escritora presenta hoy en Mendoza “La Presidenta: Historia de una vida”. SITIO ANDINO dialogó con ella.

Sandra Russo se ha convertido en ese grupo de periodistas que cosechan admiradores o detractores según la postura política a la que se adhiera. Esto debido, claro está, a su declarada afinidad con el Gobierno actual.

Hoy transita una fuerte exposición, no sólo por su participación como panelista del programa “6,7,8” que se emite por la señal pública, sino también porque es la autora de: “La Presidenta: Historia de una vida”. El libro más vendido desde su aparición en las librerías y que recorre la historia política, familiar y personal de Cristina Fernández de Kirchner. Desde sus comienzos, su historia de amor con Néstor Kirchner, hasta su ascenso a la presidencia y su viudez.

Antes de que lo presente esta tarde en Mendoza, en el marco de la Feria del Libro del Cuyum. País de las Arenas, la escritora dialogó con SITIO ANDINO. Sin posturas y fiel a un discurso que lo sostiene desde la convicción, habló sobre el libro, la presidenta, los medios y la dicotomía que se pretende instalar entre periodismo militante y de profesión.

- Sos una de las visitas más esperadas en la Feria del Libro. ¿El encuentro va a rondar sólo en base a la presentación de "La Presidenta: historia de una vida" o va dar lugar a que se toquen otros temas?

- Yo no planeo nada, en ese sentido en realidad voy a presentar el libro. Después, si surgen otros temas o si está planteado una exposición mía y otras preguntas del público - que en general son así las presentaciones – surgirán; pero yo no tengo nada planeado.

- En algunas entrevistas has declarado que el libro sobre la presidenta, es más una historia sobre su vida que una biografía. ¿Esto es así?

- El libro está escrito cronológicamente desde el primer recuerdo de la vida de la presidenta hasta la muerte de Néstor Kirchner y si es un libro cronológico. Lo que no hay es que yo no me sentí obligada a ir hecho por hecho de su vida. No me sentí obligada a llenar un formulario de lo que dice una editorial de lo que considera una biografía, yo quise ser libre. Tanto de lo que considero una biografía como de que fuera un libro de desmentidas. Digamos, de hacer hablar a la presidenta para que desmienta lo que ya se dijo de ella; porque me parece que eso es perder el tiempo y perder el eje.

- ¿Consideras que este es uno de los trabajos más importantes de tu carrera como periodista y escritora?

- Sí, es uno de los trabajos más fuertes que hice hasta ahora. Hice otras cosas que me parecieron muy fuertes y yo las viví, no sé si con la misma intensidad porque sé que esto implica mucho más exposición, pero cuando hacia cobertura de elecciones en América Latina en la década del 90, por ejemplo, para mi eran experiencias personales muy intensas. Eso es el periodismo, por eso esta esta confusión del periodismo militante y el periodismo profesional. A mí no me da lo mismo una cosa que la otra en la vida y en la profesión tampoco. No me da lo mismo escribir a favor de algo o en contra de algo. Escribo a favor o en contra de acuerdo a mis convicciones. En ese sentido, este libro es un libro que yo quería hacer y por eso también es explícito en el prólogo mi punto de vista sobre este momento político. Para no esconder el punto de vista y ser honesta intelectualmente. Pero más allá de eso, me sentí en absoluta libertad para escribir y describir a la mujer que yo iba viendo a lo largo de las entrevistas.

- ¿Qué es lo revela el libro sobre la presidenta que resulta más significativo?

- Significativo es todo el libro porque todo el libro es la historia de su vida y la verdad es que era desconocida. La verdad es que de la presidenta sabíamos muy poco porque habló muy poco con la prensa y porque la prensa hasta el 2003 tampoco se interesó en ella, porque yo en archivo no encontré nada. No encontré ningún reportaje que le hubieran hecho más allá de los temas que iba tratando. Reportajes legislativos. Pero la verdad que para mí toda su vida es interesante porque es muy singular, pero al mismo tiempo siempre formó parte de un colectivo y eso se nota desde la adolescencia. Entonces eso, me parece que es una vida de militancia desde la adolescencia hasta la presidencia de la Nación. Y eso ya es bastante, incluso, particular de la política mundial no solamente en la política argentina.

- Cristina Fernández de Kirchner es quizá hoy la mujer más poderosa de la Argentina. ¿Pensás que esta condición de género molesta a diferentes sectores de la sociedad?

- Sí, obviamente. De hecho es la presidenta más desacreditada desde el regreso de la democracia. La presidenta, justamente una mujer, es la que recibió ataques que hubiesen sido inconcebibles en otra época. Se ha tratado su viudez de un modo que nunca se hubiese tratado a un presidente que se hubiese quedado viudo. Jamás se hubiese dicho de un hombre, que ahora que estaba viudo ya podía ceder en su gobierno y hacer acuerdos políticos. A mí me parece un escándalo de género, lo que pasa es que estamos todos tan confundidos que eso a nadie le pareció raro.

- Pero por un lado pasa esto, pero después en las primarias la gente la elige con más del 50% de los votos…

- Es que los medios son los medios y por suerte el poder es el pueblo.

- En lo personal y después de esta experiencia,  ¿como definirías a Cristina como mujer?

- Como una mujer con una fuerza de voluntad extraordinaria.

Los medios y el periodismo

- El programa 6, 7,8 hizo visible otra lectura de la información que circula en los medios, ¿crees que es un programa necesario dentro de la televisión de hoy?

- Creo que cumplió un rol absolutamente necesario. Me alegra mucho haber formado y formar parte de eso. Me parece que era urgente desbaratar operaciones políticas que estaban haciendo los grandes medios y que lo siguen haciendo. El último ejemplo notable, es el tema del presunto fraude en las primarias. Uno vive un país donde a los grandes medios y algunos miembros de la oposición no se los puede dejar solos, hay que estar atentos y en guardia porque yo creo que ya nadie puede negar que hay operaciones políticas en los grandes medios. Me parece que eso ya todos los tenemos más o menos claro. Nosotros en 6,7,8 parecía que estábamos hablando en chino. Me parece que uno puede estar a favor o en contra de un gobierno, pero las operaciones políticas a través de los medios no tienen nada que ver con el buen ejercicio de un oficio.

- Y entre medio, ¿qué sucede con el rol del periodista?

- Lo que pasa es que todos los periodistas nos tenemos que animar al debate, no nos podemos hacer los tontos con lo que está pasando con los medios. Esto no tiene que ver con la política solamente. Tiene que ver con la dinámica de los medios y con la concentración de los medios. Entonces cada uno se tiene que hacer cargo. Lo que están queriendo los dueños de los medios es que nos peleemos entre nosotros y que nos dividamos tajantemente entre profesionales y militantes. A mí me parece que hay que bajar ese eje porque no tiene ningún sentido. A mí me parece que es militante cualquier periodista que escribe defendiendo ideas. Cuando hablo de eso no me refiero nunca a militancia partidaria, me refiero a un periodismo de convicciones y no a un periodismo profesional en el sentido de obediencia de vida. Que te mandan hacer la guardia de Graciela Alfano y estás cumpliendo con tu tarea. Esa no es una tarea. Si tengo que hacer eso para trabajar de periodista no lo hago, me dedico a otra cosa. No me parece que cualquier forma de periodismo sea respetable o sea sagrada.

- ¿Tiene un costo hacer visible tu posición política o afinidad partidaria?

Sí, claro que tiene un costo. Parte de las operaciones ayudan, implica que un periodista puede tener cualquier posición política tomada menos la que sacó la mayoría en las últimas elecciones generales. Es absurdo. Apoyar a un modelo o a un gobierno me parece que es una posición respetable. Por lo menos yo siento que estoy defendiendo lo mismo que defendí toda mi vida. Lo que pasa es que ahora hay un gobierno que toma muchas de esas banderas. Yo siento que uno no puede meter la cabeza debajo de la alfombra cuando pasan esas cosas. Por lo menos si uno no es elitista y se da cuenta que hay un momento mágico en el que las propias convicciones coinciden con las decisiones de personas. Eso para mí es una fiesta.

Al mismo tiempo también está bueno, porque es lo que me dicta mi conciencia decir lo que pienso. Y por otro lado porque me parece que es una manera honorable de laburar. Me parece absurdo que se pretenda que un periodista carezca de opiniones políticas para probar su honestidad, más bien es una estupidez eso.

- ¿Has sentido las repercusiones en la calle?

Y he tenido incidentes violentos de gente que me ha gritado mercenaria, pero son cosas que dicen algunos de mis colegas y algunos políticos. De que lo hacemos por dinero pagados con el impuesto de todos, todas esas descalificaciones. Pero nunca contestan el cómo hacemos para que nuestro punto de vista esté en la televisión si no es desde este programa. Eso nunca conseguimos que lo contesten. Pero en general, la sensación es de agradecimiento y de apoyo. Porque evidentemente - y el resultado de las elecciones lo probó - es que las posiciones que sostenemos nosotros no son delirantes. Recogen lo que está en el aire y votan nada menos que el 50 por ciento de la población. En ese sentido, me parece que nosotros estamos mejor parados que muchos otros.

 

La feria del libro: un espacio para el debate

- ¿Las ferias del libro siguen siendo un aporte importante para la cultura de una sociedad?

- La verdad yo no sé muy bien cómo funciona, tendría que interiorizarme más en cómo funciona la feria del libro de Mendoza, porque hay diferentes modelos. Siempre sirve, siempre sirve que los libros estén en el centro del debate o de la polémica, pero a veces las ferias del libro funcionan como instituciones con determinada inclinación. Como sucedió en la última feria del libro de Buenos Aires con el debate que recordamos todos de Vargas Llosa, pero que también ese debate sirvió.

- Bueno, a esta edición de la feria del libro de Mendoza se la ha catalogado en algunos casos como “Kirchnerista”, por la convocatoria de ciertos invitados. Como por ejemplo, tu presencia o la visita de Pablo Feimann cuando presentó su libro: “El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner”.

- Yo no sé exactamente que no Kirchnerista va, pero creo que mi libro tiene suficiente relevancia como para valerse por sí mismo y no por mi orientación política. Feinmann lo mismo, somos dos personas con suficiente trayectoria como para que la inclusión nuestra no implique un favoritismo. Creo que nos lo ganamos por nuestra propia trayectoria.

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