Rasso: "El empresariado olivícola prefiere pagarle migajas a los trabajadores"
El gerente de Anses le contestó a este sector que culpó al beneficio social por la falta de cosechadores. De ninguna manera la asignación familiar compite contra el trabajo rural, aseguró.
Luego de las graves acusaciones de los empresarios olivícolas, quienes acusaron a las asignaciones universales de fomentar la vagancia y las culparon por la falta de mano de obra, las autoridades de la Anses en la provincia contestaron a través de SITIO ANDINO.
Algunos empresarios prefieren tener un trabajador con hambre para poder contratar mano de obra barata, afirmó el gerente de prestaciones de la Administración Nacional de la Seguridad Social, Héctor Rasso, quien aseguró que de ninguna manera las asignaciones compiten con el trabajo registrado.
Según el funcionario, el promedio de hijos por beneficiario de la asignación es de 2,5, por lo que difícilmente un desempleado pueda recibir más de $600.
Mientras tanto, un empleado registrado, además de percibir asignaciones familiares por hijo, ayuda escolar y salario familiar, también realiza aportes jubilatorios y cuenta con cobertura médica, por lo que, para Rasso, de ninguna manera se puede comparar una ayuda estatal con el trabajo.
Es una movida de los empresarios para conseguir integrar a los cosechadores en cooperativas de trabajo, lo cual es lo peor que le puede pasar a un trabajador porque no recibe los subsidios que se pagan por trabajar en blanco ni los que se abonan por el trabajo no registrado, aseveró el funcionario.
Sin embargo, el gerente de prestaciones de Anses reconoció que muchas personas no quieren ser registradas por miedo a que cuando termine la relación laboral el subsidio no sea restituido.
Eso se debe a que, en el pasado, adquirir un plan social era algo muy complicado y casi siempre había que tener algún contacto para poder lograrlo. Hoy las asignaciones universales son para todos y vuelven a pagarse al mes siguiente del que el trabajador queda desempleado, garantizó Rasso.
Desde la Anses, informan que un desempleado que comienza a trabajar no pierde el subsidio de la asignación universal por hijo, sino que este se transforma en asignación por hijo hasta que vuelva a ser desempleado.
Si la gente ya no elige trabajar en esa actividad es porque la calidad de vida de los trabajadores argentinos es cada vez mejor y ya nadie quiere ser explotado por sueldos indignos, finalizó el funcionario.