Visita de lujo

Serrat y Sabina en Mendoza: un disparo de amistad y buena música

Los cantautores españoles regresaron al estadio Mundialista y brindaron un espectáculo de más de 3 horas en donde recorrieron a dúo sus clásicos y las canciones del nuevo disco “La orquesta del Titanic”.El público los ovacionó de pie una vez más.

Por Eugenia Cano

Respeto mutuo. Admiración recíproca. Amistad entrañable. Complicidad. Humor. Música. De todo esto se disfruta cuando el Nano y Joaquín se suben a compartir un escenario. El deleite del público es ver cómo estos ‘dos pájaros’ hacen de las suyas para sacar sonrisas y emociones entre el público.

Por segunda vez Mendoza disfrutó de Serrat y Sabina.

Así como lo hicieron hace cinco años en el Estadio Mundialista cuando presentaron “Dos pájaros de un tiro”, los cantautores españoles repitieron la fórmula y lugar para el reencuentro son sus seguidores locales. Esta vez la propuesta traía entre manos un disco grabado a la par titulado: “La orquesta del Titanic” y una nueva misión: contraatacar.

El objetivo dio en el blanco. Un puñado de nuevas canciones y un equipaje repleto de clásicos del repertorio de ambos, fue el camino musical que transitaron los cantautores españoles por más de 3 horas de concierto. Además de los diálogos y los pasos de comedia que entrelazan entre ellos, que suman un ingrediente indispensable para que el encuentro sea único.

Sabina por tomarse una copa y brindar con el público.

La mayoría de las veces en perfecta combinación agridulce que logran sus voces juntas y otras veces a solas, Serrat y Sabina le obsequiaron a los presentes temas como: “Y sin embargo”, “Contigo”, “19 días y 500 noches”, “Eclipse de mar”, “Por el boulevard de los dueños rotos”, “Princesa”, “Tan joven y tan viejo”, “Mas de 100 mentiras”, “La del pirata cojo” y “Noche de bodas”; entre otras del oriundo de Ubeda.

Mientras que de la discografía del catalán se interpretaron por ejemplo: “Mediterráneo”, “Para la libertad”, “Cantares”, “Pequeñas cosas”, “Tu nombre sabe a Hierba” y “Esos locos bajitos”; este último clásico produjo - como siempre que suena – la piel de gallina y las lágrimas de más de uno.

Joan Manuel Serrat conquistó una vez más con su don de caballero y sus canciones.

Así, entre el aplauso sentido, la risa y el canto, unas 8 mil personas vivieron el regreso de los poetas a la tierra del sol y del buen vino. Motivo por el cual tampoco pudo faltar un brindis con copa en mano y a salud del público.

El show, que tendrá su despedida definitiva el próximo 15 de diciembre en el Estadio Boca Junior de Buenos Aires, estuvo acorde a las expectativas en cuanto a lo visual y sonoro. El escenario contó con un gran despliegue de luces, videos y pantallas led como telón de fondo y al borde del escenario, Creando en varias ocasiones efectos en la puesta muy logrados.

Sin poder dejar pasar por alto tampoco, que los músicos y las coristas que acompañan a Serrat y Sabina se hicieron escuchar de maravilla.

De esta manera, el concierto número 90 de este dejó aplausos a rabiar y las ganas de más, a pesar de que los artistas fueron más que generosos en la entrega. Fue “Que se llama soledad” de Sabina y “Fiesta”, de el Nano, lo último de una noche que se disfrutó en plenitud.

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