Teatro

Conciliar desde lo opuesto, la propuesta de "Borges y Perón"

Una entrevista reúne imaginariamente a estos dos personajes ideológicamente antagónicos. Víctor Laplace y Jean Pierre Noher plantean con ribetes de humor un acercamiento.

Por Eugenia Cano

Si es posible que ocurra en la imaginación y en esa verdad temporal construida desde la mentira que es el teatro ¿será factible que en la realidad los hombres puedan conciliar desde la diferencia?

Noher y Laplace en la piel de Borges y Perón.
¿Dialogar, debatir ideas, reconocer humanidad, sin que eso implique una batalla de vencedores y vencidos? En definitiva, todos estamos en este viaje librando una batalla de incertidumbres y el otro puede salvarnos de algunas certezas.

Consensuar, acercar. Ese es el ofrecimiento, si se quiere, que deja en el espectador "Borges y Perón", la obra que Mendoza pudo disfrutar anoche en el Teatro Independencia con la dupla: Jean Pierre Noher y Víctor Laplace.

Ambos actores han hecho de estos dos personajes argentinos una marca distintiva en sus carreras. Noher ya se puso con anterioridad en la piel del escritor en la película, "Un amor de Borges", con una destacada actuación. Laplace, por su parte, personificó al líder político en varias oportunidades. La más conocida fue el filme de Eva Perón dirigido por Juan Carlos Desanzo y, ahora, está pronto a estrenar un nuevo largometraje en el mismo rol que lleva el nombre de “Puerta de Hierro”, en el que se retrata el exilio de Perón vivido en el barrio de Madrid.

Es el texto del uruguayo, Enrique Estrázulas, que los junta en esta puesta para recrear con ellos una entrevista ilusoria entre el líder político y el hombre de la pluma universal.

Llueve afuera y el encuentro que no fue de la historia trascurre en el despacho que Jorge Luis Borges tiene en la Biblioteca Nacional. Allí, el escritor trabaja en su próximo relato de malevos, cuando de repente - sin anuncio previo - aparece el general. Un Perón que está próximo a asumir su tercer mandato presidencial.

La obra propone un encuentro imaginario entre estos dos personajes cuyos pensamientos fueron históricamente opuestos.

De esta manera se produce el primer contacto: ¿Cómo le va Borges? He venido a visitarlo. A lo que la respuesta llega cargada de ironía: ¿Es broma o una mala noticia? La situación tiene la excusa de una propuesta impensada. Que el literato (a pesar de su odio expreso hacia la figura del político) no se jubile y acepte una beca o algún cargo diplomático.

La respuesta nunca se materializa con una aceptación o negación. Por el contrario, sólo sirve de punto de partida para un diálogo que ambos transitan con humor, pero que al mismo tiempo, revela la posición y rasgos distintivos de cada uno.

La democracia, el poder, el pueblo, la ética, la política, lo nacional y lo extranjero, son temas que uno y otro intercambian durante el encuentro. Momento que da lugar también a confesiones, como el amor y la falta o no de experiencia vivida. Más algunas coincidencias del ser, como reconocerse muchas veces un impostor o confesar por ejemplo: “Nada nos hubiera costado ser un poco más buenos”.

“Amigazo”, deslizarán los dos hombres durante distintos momentos de la charla ficticia. Pensando así, el autor del texto, que no es un imposible la amistad entre opuestos. El arte puede ser constructor de cambios y dejarnos como en esta obra, una buena reflexión para pensarnos.

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