El músico rosarino regresó a la provincia para festejar 20 años de El amor después del amor, l álbum que se convirtió en un clásico del rock nacional. El concierto se completó con otros éxitos de su carrera.
Chau. Dejamos todo aquí hoy. Gracias. Con esta frase, Fito Páez, cerró anoche en el Arena Maipú más de dos horas de un concierto en el que, efectivamente, él y su banda pusieron todo. Un recital donde la magia giró en torno a esas 14 canciones con las que el músico rosarino dio forma, en 1992, al maravilloso disco que fue El amor después del amor.
Mendoza vivió junto a Fito Paéz el festejo de 20 años del disco más vendido de la historia del rock nacional.
Unas 3500 personas festejaron junto a él 20 años de la existencia de un álbum que dejó marcas en muchos argentinos.
Otra vez, como en el recital de Charly García a principios de este año, fue inevitable el flash de imágenes con cada tema, capturando los recuerdos. La música tiene ese poder.
De esta manera el estadio estalló cuando comenzó a escucharse: El amor después del amor, tal vez/ se parezca a este rayo de sol/ y ahora que busqué/ y ahora que encontré/ el perfume que lleva el dolor La canción que abre y que le da título al material.
Y sin mucho respiro, pero con la euforia bien alta Fito siguió con: Dos días en la vida, Tráfico en Katmandú, la bella Pétalo de sal en la que se filtró la voz del por siempre recordado Spinetta. Su imagen en una pantalla de fondo promovió el aplauso de amor eterno de la gente
La lista original impuso luego Sasha, Sissí y el Círculo de Baba, Un vestido y un amor, la insuperable Tumbas de la gloria y La rueda mágica. Tema que juntó por unos minutos de perfección las voces de Páez, Charly y Andrés Calamaro por medio de un video.
El concierto tuvo una segunda parte, en donde el rosarino interpretó otras canciones éxito de su carrera.
Creo, Detrás del muro de los lamentos, Balada de Donna Elena, Brillante sobre el mic y A rodar la vida, terminaron la lista del repertorio que la gente coreó nostálgica, pero a pura celebración de que el rock nacional haya engendrado un álbum de esas características.
Con tiempo entre medio y cambio de ropa incluido, la segunda parte de la noche continuó con temas que también marcaron la carrera del cantautor, pero que se expandieron a lo largo de su extensa discografía. Así sonaron por ejemplo: Cable a tierra, un trozo de Y dale alegría a mi corazón, 11 y 6, Circo Beat, Al lado del camino y Ciudad de pobres corazones; entre otras.
Cabe resaltar la puesta en escena y la potencia con la que sonaron los músicos que lo acompañan en esta gira mundial. Tocaron maravillosamente bien. Por su parte, Fito demostró entrega y hasta tomó el teléfono celular de alguien del público para que escuchara lo que allí estaba pasando.
Fue una noche especial, en la que el aire se impregnó de buen rock and roll y recuerdo latente de que hay amor, después del amor. Mendoza disfrutó y ovacionó un encuentro que quedará en la memoria.