El fenómeno de la inflación, la poca rentabilidad y la baja constante en las ventas, golpean duro al comerciante minorista. Desde el centro de Almaceneros de la provincia señalaron que la situación es mala y cada vez se complica más.
El fenómeno de la inflación, la poca rentabilidad y la baja constante en las ventas, golpean duro al comerciante minorista. Desde el centro de Almaceneros de la provincia señalaron que la situación es mala y cada vez se complica más.
Los almacenes son aquellos lugares en donde la gente va a comprar sólo lo necesario para comer y alimentarse en el día. A pesar de esta característica, hace ya varios meses que las ventas vienen en descenso, lo que en sintonía con el fenómeno de la inflación, desestabiliza financieramente al pequeño comerciante.
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Desde el sector indicaron que los precios se modifican unos centavos todos los días, de acuerdo a incrementos impuestos por los mayoristas o los que autoriza el mismo Gobierno Nacional.
Según lo expuesto por el titular de la asociación que nuclea a los almaceneros de Mendoza, Juan Carlos Nieto, el dueño de un almacén no tiene espalda suficiente para contar con un buen stock, por lo que repone, mientras va vendiendo.
Uno termina comprando el producto más caro de lo que lo vendió, comentó el comerciante. La situación está complicada y la gente no tiene dinero para comprar comida, agregó.
El Centro de Almaceneros cuenta con 350 afiliados en toda la provincia y hasta el momento, entre los comercios asociados, no se ha registrado ninguna baja. Sin embargo no se descarta la posibilidad de que por la dificil situación algunos almacenes ya hayan cerrado sus puertas.

