La psicóloga chilena presentó su exitoso libro Viva la diferencia ante un Teatro Plaza colmado en localidades. Una investigación que advierte sobre los rasgos distintivos de ambos sexos para construir lazos a partir del reconocimiento y no desde la competencia. Repasá en esta nota algunos fragmentos.
En su mayoría mujeres, pero también una gran cantidad de parejas se dieron cita ayer en el Teatro Plaza de Godoy Cruz para escuchar a Pilar Sordo. La popular psicóloga chilena que regresó a Mendoza para exponer una vez más, en conferencia magistral, los fundamentos nodales de la investigación que la llevó a escribir el libro: ¡Viva la diferencia!
Pilar Sordo utiliza el humor y la reflexión para exponer sus postulados.
Con su desbordante carisma y claridad para decir las cosas y ejemplificarlas con humor, Sordo echa por tierra la idea de que hombres y mujeres somos iguales. Por el contrario, en base a un estudio exhaustivo, marca las diferencias intrínsecas de cada género para poder reconocernos y descubrir al otro en su naturaleza.
A partir de esta aceptación de lo masculino y lo femenino la invitación es a construir lazos duraderos desde la diferencia y el equilibrio de las mismas. Ya que la competencia lo único que ha provocado en la sociedad es una profunda soledad que va en aumento.
Durante dos horas, en la que nunca se sentó a descansar ni hizo una pausa para tomar un sorbo de agua, la profesional provocó la risa de los presentes. Pero también momentos de reflexión al dar cuenta por ejemplo, de la necesidad que tienen las mujeres de ser aceptadas por lo que hacen y no por lo que son. La dificultad de desprenderse de las relaciones y las cosas o el mal hábito del pensamiento mágico, que provoca la idealización y la frustración constantes. Razón que justificaría que las féminas siempre le encuentran una queja a todo.
Del lado opuesto, muestra a los hombres con su razonamiento práctico de cumplir un objetivo y desprenderse rápidamente de él para ir en busca de una futura meta. Rasgo acompañado por su dificultad para comunicarse con los otros, que provoca entre otras cosas, que no consoliden lazos verdaderos con nadie de su entorno primario, dirá Sordo. Esta capacidad para hacer y seguir adelante justificarían entre otros casos el abandono de parejas, las infidelidades y hasta el olvido de sus propios hijos.
La capacidad de ejemplificar casos con sencillez y carisma, es una de las habilidades de la psicóloga.
Catorce son las diferencias entre ambos sexos que detecta la psicóloga en este libro que se convirtió rápidamente en best seller. Y varias de ellas las desarrolló con gran elocuencia ante un público mendocino que colmó la sala y la aplaudió de pie al finalizar.
La conclusión es todo un compromiso: la necesidad de un cambio de actitud frente al otro y frente a la vida. La voluntad de reconocernos en la disparidad y corregir aquellas particularidades de género que no son constructivas. Y sobre todo, comprender que el cambio nunca llega desde afuera, sino que siempre es personal. ¡A vivir entonces desde el complemento!