Una ovación colmada de fraternidad fue la que recibió anoche el talentoso músico Eliades Ochoa luego de regalarle al público mendocino la maravillosa experiencia de escuchar y bailar los acordes más tradicionales que emanan de su Cuba natal.
Una ovación colmada de fraternidad fue la que recibió anoche el talentoso músico Eliades Ochoa luego de regalarle al público mendocino la maravillosa experiencia de escuchar y bailar los acordes más tradicionales que emanan de su Cuba natal.
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La guitarra de Eliades Ochoa deslubró con virtuosismo y ritmo sabroso. |
Es la primera vez que el guitarrista y uno de los integrantes del popular proyecto, Buena Vista Social Club, pisa la provincia y lo hizo acompañado de esa talentosa banda a la que se integró en 1978, hermanada bajo el nombre de Cuarteto Patria.
Como recalcó en varias oportunidades el artista, más que un concierto, lo que se vivió en el auditorio Bustelo fue el encuentro de una gran familia. Dos mil almas llenaron su ser de alegría al ritmo de un repertorio que incluyó entre otras canciones: Píntate los labios María, El Carretero, El Cuarto de Tula, Chan Chan, Estoy como nunca y a pedido del público Guantanamera.
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Unas dos mil personas gozaron la música del Cuarteto Patria y del intergante de Buena Vista Social Club. |
Aunque el anhelo de las que las sillas dispuestas para ver el show no estuvieran no se concretó, eso no impidió que muchos de los presentes se pusieran a despuntar el contoneo de caderas en los pasillos y los costados del recinto. Ya con el bis del final que fue Ay Candela, los más tímidos dejaron sus lugares para arrimarse al escenario y acompañar al resto. Hasta un grupo de voluptuosas señoritas mostraron sus dotes con la danza caribeña junto a los músicos.
Se trató sin lugar a dudas, de una maravillosa fiesta de una hora y media de duración. Musicalmente, cabe destacar a cada uno de los hombres que conforman el cuarteto ya que hicieron sonar a sus instrumentos fantásticamente bien. Mientras que los punteos de la guitarra de Ochoa invitaron, más allá de su virtuosismo, a un viaje sabroso por el ritmo.
Gracias por el calor humano, se le escuchó decir al cubano frente a tanto amor expresado en los aplausos y cánticos del cierre. Y para sorpresa de muchos, el momento culmine trajo la promesa de un regreso a estas tierras el año próximo. Algo que quedó sellado con un esperanzador Hasta pronto. ¡Y que siga la música entonces! Que siga sonando al compás de un son, una guajira o un bolero hasta cualquier amanecer
