Pedro Aznar y su brillo musical pasaron por Mendoza
El músico se subió al escenario del Teatro Plaza y brindó un concierto impecable. El público derrochó buena energía y las canciones de su nuevo disco "Ahora" fueron un lujo.
Ante un público local que siempre lo recibe cálidamente y seguro de vivir un momento musical único, Pedro Aznar presentó en el Teatro Plaza su más reciente álbum titulado Ahora. Secundado por excelentes músicos brindó un concierto de casi dos horas donde las nuevas creaciones y algunos bonus track dejaron a las 700 personas presentes con el alma plena.
El músico arrancó la noche con Panteras de polvo, canción que abre el nuevo disco. Continuando el camino de novedades luego vino Par y Los días más cortos del año. Frente a las constantes frases de afecto que provenían de la sala el ex Serú Girán se mostró animado y se le escuchó decir: ¡Qué bueno Mendoza, sí señor! Tenemos para ustedes un montón de canciones.
Luego llegó uno de los regalos que tuvo la noche con Cucamonga dance. Un tema muy pocas veces interpretado en vivo y que pertenece a la creación Aznar - Charly García, del disco Tango 4 compuesto a dúo. La evocación al pasado continuó con los entrañables clásicos Ella se perdió y Mientes. Tampoco faltó Ya no hay forma de pedir perdón.
Con una cuidada puesta de luces y proyecciones audiovisuales acompañando con acierto estético cada entrega, la lista de temas retomó el nuevo disco con Rencor, Quiero decirte que sí, la potente Ruinas sobre ruinas y Pensaba en vos. Otras como Terrones nocturnos y Un solo jazmín también desnudaron su magia.
Y si algo le faltaba al encuentro para coronarse, Aznar, recordó a Cerati con una bella interpretación de Lisa. El homenaje también se extendió a John Lennon con una correcta versión de Jealous Guy y a Spinetta con el tema Credulidad.
Finalmente el concierto anunció su cierre con Ahora, la canción en estilo rap que le da nombre y fundamento al nuevo trabajo discográfico inspirado en el amor y la necesidad de vivir con plenitud el presente. Aquí la propuesta fue la de pausar al aplauso hasta que el sonido del acorde final de una guitarra desapareciera.
Hydra fue la antesala de un final perfecto que se produjo cuando Pedro atravesó de luz la sala al entonar la oda: Cuando el amor.
Fue un concierto de gran disfrute, donde el múltiple instrumentalista despliega en sus recientes canciones un viaje interesante por diversos estilos musicales. El rock, el pop, el hip hop y composiciones más íntimas y románticas dan forma a un material apreciable en su totalidad.