Gobierno se mantiene quieto en el caso De Rosas y el fiscal se despega de Vila-Manzano
La estrategia del Ejecutivo es no meterse con el juicio político, pese a las presiones internas que surgen desde el propio PJ. El cuestionado funcionario, mientras tanto, apunta a desmentir el nexo con el grupo empresarial.
Pese a que el Jury aprobó el juicio político al Fiscal de Estado, Joaquín De Rosas, el proceso todavía no concluye. Y el gobernador Francisco Pérez y sus íntimos mantendrán la estrategia de no meterse en el caso hasta el final.
No tengo elementos para pedirle la renuncia, aseguró el viernes por la mañana el mandatario. No habrá bajada de línea a los legisladores, ellos deberán analizar los elementos jurídicos, indicó la semana pasada Paco, previo a la resolución del Jury.
La no intromisión del Ejecutivo es, de algún modo, también un posicionamiento. Evitar ser señalado como el responsable del voto del PJ (que avaló la actuación del fiscal), pero sin entrar en conflicto con el peronismo militando el voto contrario, es el camino que Paco y los suyos han decidido seguir.
Esta postura está avalada por algunos sectores del PJ como los azules de Alejandro Bermejo, quién hace algunos días reclamó quitarle estas mochilas al mandatario, que ya tiene muchas responsabilidades de gestión.
Paco, para ser coherente con la postura que tomó, no se comunicó con el fiscal De Rosas. El funcionario suspendido desde el jueves ya abandonó su cargo, luego de ser notificado el jueves por la tarde.
Una de las estrategias de De Rosas es despegarse de la acusación de tener un fuerte vínculo con el grupo Vila-Manzano. Justamente la causa por la que se le iniciará el juicio político es la polémica expropiación de terrenos a uno de esos empresarios para la reserva Divisadero Largo.
No tengo ninguna relación con el Grupo Vila-Manzano, aseguró De Rosas en un breve diálogo el viernes por la mañana. El funcionario ahora se dedicará a preparar su defensa.