La garra charrúa en Mendoza

A pesar del luto, la fuerza de La Vela Puerca hizo delirar a los mendocinos

La banda uruguaya se presentó en el Ángel Bustelo para mostrar "Piel y Hueso" en un show en el ni la trágica muerte del tecladista de "No te va a gustar" logró apagar la potencia y la prolijidad del ska-rock rioplatense.

Por Leandro Abraham

Como en nuestro país existe el Boca vs. River o el Redonditos de Ricota vs. Soda Stereo, del otro lado del Río de la Plata el mercado musical ligado al rock moderno se encuentra prácticamente monopolizado por La Vela Puerca y No Te Va a Gustar, dos bandas que a pesar de tocar géneros musicales diferentes van de la mano en su carrera por representar a la música uruguaya en el mundo con una clara amistad entre los integrantes.

Con este contexto, La Vela Puerca llegó a nuestra provincia con el afán de presentarse en el Ángel Bustelo para demostrar la “garra charrúa” del ska-rock y, como ya es una costumbre, hacer delirar a los cientos de mendocinos que ya tenían su entrada para disfrutar del show donde se presentaría “Piel y Hueso”.

Sin embargo,la trágica muerte de Marcel Curuchet, tecladista de NTVG, generó un ambiente de profunda e indisimulable tristeza tanto en el público mendocino como en los integrantes de La Vela Puerca, quienes consiguieron, al menos por dos horas, dejar de lado la tristeza.

De esta forma, pasados 40 minutos del horario pactado para que los primeros acordes de rock charrúa comenzaran a vibrar en nuestra tierra, los músicos de La Vela Puerca se hicieron presentes en el escenario visiblemente apenados y con una calma anormal.

“Creo que todos saben lo que pasó con Marcel en Estados Unidos, ustedes saben que La Vela y NTVG son bandas hermanas por lo que estamos realmente muy apenados, pero entendemos que hay que tocar igual. Espero que ustedes puedan encontrar en La Vela una alegría que nosotros no encontramos en este momento”, fueron las primeras palabras de  Sebastián Cebreiro, alias el "Cebolla", a la masa de jóvenes mendocinos que brindó un respetuoso aplauso al sentimiento de los músicos.

Pese al ambiente de luto y desgano que inundaba el Ángel Bustelo, los primeros acordes de “Sobre la sien”, tema del último corte discográfico, sirvieron como el encendedor que prendió la mecha de la potente bomba uruguaya que desde este momento demostró a lo largo de 19 canciones, que la mejor manera de olvidarse de lo malo puede estar en la música.

De esta forma y con “Y así vivir” sonando La Vela comenzó a desarrollar un recital donde la fuerza del rock, la prolijidad de la música y el inigualable juego de luces fueron el sello del a noche mendocina.

Luego de presentar los primeros temas del nuevo trabajo llegó el momento de los clásicos con “Colabore”, “Doble Filo” y “Caldo Precoz”, canciones en las cuales el millar de jóvenes presentes se rompieron las cuerdas vocales y las palmas para hacer frente a la invitación a moverse que bajaba del escenario.

Como ya es normal en La Vela Puerca, luego de un inicio explosivo llegó el momento descripto por el propio vocalista Sebastián “El Enano” Teysera como el ideal para “bajar la pelota” y los acústicos comenzaron a sonar. Así, con guitarras acústicas y la trompeta de Alejandro Piccone como único acompañamiento comenzó a sonar “Se a donde quiere ir” y “3 minutos”.

Para comenzar el principio del fin del show charrúa en nuestra tierra los infaltables “Mi Semilla”, “Zafar” y “Por la Ciudad” dieron paso a la recta final de un recital donde la tragedia se transformó en alegría y esperanza con la constante arenga del “Vamos Arriba” que esbozaban los cantantes tratando de sacarse a sí mismos del bajón personal.

Finalmente en medio del delirio de los fanáticos mendocinos los clásicos “Llenos de Magia”, “El viejo” y “El profeta” fueron la antesala del final del show donde los 8 integrantes de la banda comenzaron a desarmar sus equipos y con una notable mezcla de sentimientos descendieron del escenario.

No obstante, el millar de mendocinos que observaba y participaba del recital permaneció inmóvil en sus lugares como si supieran que todavía faltaba una arista de La Vela Puerca en el escenario del Ángel Bustelo, y no se equivocaban.


Connotando un final del espectáculo que claramente tenía mucho que ver con su estado de ánimo, en soledad absoluta Sebastián Teysera volvió a las tablas con guitarra acústica en mano e interpreto una triste versión de “José Sabía”, con la cual el recital uruguayo llegaba a su final demostrando que los acordes y las letras pueden sobreponerse a la tristeza.

Te Puede Interesar