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Ciurca, ayer al mediodía, saliendo de la humilde vivienda de Las Heras con el pequeño Matías Sánchez, de 3 años. |
La anécdota (como la foto que acompaña este texto) refleja un detalle distintivo de la realidad mendocina. El vice de Mendoza es una especie de súper funcionario que vive todo el tiempo entre lo más popular y noble, hasta lo más institucional, frío y calculador de la política. Puede cargar en brazos a un niño accidentado que ni siquiera conoce para pasar, apenas unos minutos más tarde, a enfrentarse con los radicales y sus chicanas más afiladas para canjear sus votos a la reforma constitucional por la reforma política que a ellos les conviene. Así comenzó esta agitada semana en nuestra provincia, dominada por la Cumbre de Presidentes.

