Cuerpo celeste

Cuando la Luna encontró quien la cuidara en la Tierra

 
El artista ruso Leonid Tishkov creó la historia de un hombre que encontró la Luna y la llevó consigo toda su vida. Se trata del proyecto "Luna Privada" (Private Moon). Esta imagen se hizo en Nueva Zelanda.
 
 
Tishkov le dijo, que el proyecto comenzó en 2003 como una instalación de arte en homenaje al pintor surrealista René Magritte. En esta foto: la Luna en Svalbard, en el Ártico.
 
 
Desde que comenzó, el proyecto ha pasado por unos 15 países. En la mayoría de ellos, el artista colabora con otros fotógrafos para crear y registrar sus instalaciones. Arriba, la Luna con un "cazador".
 
 
"Con mi proyecto intentaba demostrar que sí podemos tomar una bella imagen de una superficie plana y convertirla en algo con volumen, algo real", dice Tishkov. Arriba, la Luna en el techo de una casa en Linz, Austria.
 
 
"Resulta que una cosa común que se ilumina y se cuelga de un árbol puede ser muy poética, y es algo a lo que tenemos una respuesta emocional profunda", dice el artista. En la foto, la instalación original hecha en Taiwán.
 
 
En la primera serie, hecha en Rusia, cada fotografía va acompañada de versos escritos por Tishkov. La historia comienza cuando un hombre encuentra una "luna perdida" en un ático.
 
 
Según el artista, la Luna se escondía en un túnel y le tenía miedo a los transeúntes. El hombre la sube a un barco y tratar de llevarla a su lugar de origen, pero no lo consigue.
 
 
También trata de hacerla volar al cielo, de donde había caído, colocándola en el techo de un edificio durante la madrugada, pero sin éxito. Arriba, la imagen hecha en Moscú.
 
 
Al decidir cuidar el cuerpo celeste, termina convirtiéndose en un "ser mitológico, que vive en el mundo real como si estuviera en un cuento de hadas fantástico", explica Tishkov.
 
 
La Luna de Tishkov es un objeto hecho de acrílico iluminado con luces LED por dentro. En la imagen superior, la Luna es "encontrada" en un depósito de chatarra en Milán, Italia.
 
 
En París, el artista fotografió la Luna en situación de abandono en la gran ciudad. Un hombre que dormía en un estacionamiento la encuentra en un bote de basura, y la defiende.
 
 
"Creemos que la Luna no es sólo un pedazo de algo sin vida, una roca volando en círculos alrededor de nosotros. La Luna nos atrae porque nos recuerda a un cuento de hadas, nos atrae su propia naturaleza esencialmente metafórica, mitológica", dice el ruso. Arriba, la Luna en la región de los Montes Urales en Rusia. 
 
 
 

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