Entrevista

Eleonora Cassano: "Le saco el sombrero a lo que me sucedió"

La destacada bailarina llega este fin de semana a Mendoza con “Chapeau”, el Tour con el que se despide de la danza clásica. Antes, una charla a fondo con la artista que enorgullece a todo un país.

Por Eugenia Cano

El 2012 es el año en que Eleonora Cassano decidió ponerle punto final a una carrera extraordinaria junto a la danza. “Decidí que este era el año de decir adiós al Ballet”, cuenta del otro lado del teléfono y esta frase hace posible imaginar todo lo que encierra.

De una niña que imaginaba conquistar el escenario del Teatro Colón como primera bailarina, a un camino signado por el éxito internacional. Experiencia que recorrió en gran parte junto a su partenaire Julio Bocca.

“Chapeau!” es el nombre del Tour con el que la Cassano (comenzó en septiembre del 2011),  está girando por todo el país y el exterior para despedirse de su público y, que si las cosas salen como están planeadas, tendrá su gran función final en el Obelisco, con entrada libre y gratuita.

Antes de que esto suceda, serán los mendocinos los que tengan la oportunidad de disfrutarla de cerca en una doble función.  El viernes y sábado a las 22, en el Teatro Plaza de Godoy Cruz.

“Siempre he estado pensando o preocupándome de venir a las provincias y traer funciones con la calidad y el respeto que se merecen las personas del interior que vienen a ver el espectáculo. Muchas veces se tiene  la costumbre de que en Buenos Aires se presenta de una manera y acá podemos bajar, porque no va tanta gente… Y la verdad que nosotros no pensamos así, nos presentamos tal cual nos van a ver ustedes, como lo vieron ayer en córdoba o en los lugares más importantes del país”, comenta sobre sus presentaciones en el interior.

La magia se encenderá con un programa mixto que incluye “Carmen”. El ballet completo con música de Bizet y coreografía de Alberto Alonso. Luego será el momento de la danza ciudadana con una nueva versión del espectáculo “Entre tangos y milongas”, con música de varios compositores argentinos y la coreografía de Gustavo Mallajoli.

Una artista que emociona más allá de la perfección de su técnica

- ¿Cómo estás viviendo este tour de despedida? Me imagino que deben aflorar muchos sentimientos…

- Sí, hay sentimientos.  Tal vez nuevos o diferentes porque las disfruto un montón las funciones. Sobre todo en el final, en el saludo final que la gente se brinda de forma diferente o especial. Se provoca un ida y vuelta de ese sentimiento de saber que es la última función.

Eleonora es madre de Tomás y Julieta. Siempre la acompañaron en sus giras.
- ¿En qué momento decidiste poner punto final a tu carrera de bailarina clásica y porqué la elección de este programa y no otro?

- Se fue dando un poco sin darme cuenta. Lo que pasó es que en este último tiempo venía haciendo espectáculos diferentes y no clásicos.  Si bien en mi forma de bailar siempre está lo clásico, no venía haciendo espectáculos de ballet clásicos. Y lo estaba tienen un poquito relegado. Creo que mi carrera merecía un cierre digno para esa etapa que fue tan importante en mi carrera. Decidí que este era el año de decir adiós al ballet. En cuanto al programa, por una cuestión de que Carmen me permite mostrar el nivel técnico. Por un lado el clásico y por el otro lado un personaje fuerte en lo que se puede mostrar. Y jugar con el personaje y toda la experiencia que me fue dando la carrera.

- ¿La idea de la función al aire libre en la 9 de julio tiene algo de simbólico? En el sentido de que con Julio Bocca trabajaron en esto de llevar el ballet a todo el público. Terminar con la idea de que sólo puede ser disfrutado por un público de “élite”…

- Justamente el trabajo que hicimos con él fue el de acercar el trabajo a la gente. Que todo el mundo tenga el derecho de darse cuenta si le gusta o no el ballet. No por el sólo hecho de decir no entiendo o porque lo dan en un lugar donde no puedo pagar la entrada, perderse la posibilidad de saber si le gusta o no. Creo que fue un trabajito de hormiga el que hicimos y lo logramos (…) El Luna Park fue uno de los primeros lugares en donde hicimos funciones fuera del ámbito clásico.

- A lo largo de todos estos años de carrera, ¿cuál es la enseñanza más importante que te ha dejado la danza?

- La enseñanza es que muchas veces uno no piensa o no termina de saber cuando se propone llegar a algo, las vueltas de la vida. Porque a mí realmente lo que me sucedió me sorprendió. Si bien cuando era chica o adolescente ser primera bailarina del Teatro Colón, era como el sueño máximo, la vida me regaló esto que me generó una carrera internacional. Un reconocimiento afuera de mi país y adentro de mi país que fue totalmente inesperado. Ir por la calle y que la gente te conozca. O que una señora te pare por la calle y te diga 'a mi hija le puse tu nombre en tu honor'. Una cosa que tiene que ir asociada al trabajo y al respeto de lo que estás haciendo. Y el amor. Yo creo que lo importante es tener amor realmente por lo que uno hace.

- Julio Bocca cuando se retiró expresó en varias oportunidades que se daría el tiempo de hacer las cosas que disfruta un hombre corriente. ¿Qué cosas son las que vas a poder hacer ahora y que las exigencias de la danza no te dejó?

- No, yo por suerte pude manejar una cuestión de familia y de la carrera. La fui llevando y me permitió disfrutar de las dos cosas, sin descuidar una de la otra. Lo que tal vez sí es el tema de los viajes. Que nunca conozco nada a los lugares a los que voy. Fui cinco veces a Francia, a París, y recién la quinta vez pude conocer la Torre Eiffel.

- ¿Qué pensás de bailarines reconocidos que se exponen en el programa de Tinelli?

- Pienso que cada uno tiene que hacer lo que tiene ganas. No me parece mal, me parece muy bien lo que le pasó a Piquín. Es un excelente bailarín, bailó conmigo, compartimos un montón de giras. Me parece bárbaro lo que le pasó, hoy en día llena los teatros por lo de Tinelli. Y lo conoce todo el mundo por Tinelli y está bien. Se pudo conocer el bailarín que era a través de la televisión.

- Con él pasó algo curioso cuando vino a Mendoza el año pasado a presentar un espectáculo. El público no dejó de sacarle fotos y él reaccionó de mala manera…

- Y cómo que ese es un punto complicado. La gente que tiene costumbre de ir a un teatro ya sabe cómo manejarse. Que es la que se conoce y la que estamos acostumbrados. Y bueno esto se puede haber dado con gente que no tiene mucho los códigos del teatro y se pueden generar estas situaciones. Pero también hay que estar preparado para tratar de manejarlo. No es fácil. Son cosas que no son fáciles de manejar. Estas expuesto a una exposición extra, muy distinta a la que uno está acostumbrado. Entonces bueno, se pueden generar estas situaciones.

- ¿Fue en Mendoza eso que pasó?

- Sí, fue en Mendoza. Fue un momento complicado. Triste… No creo que nadie hubiese querido que pasara...

- Triste para él porque no creo que le haya gustado reaccionar así. A veces uno reacciona muchas veces sin pensar. Reaccionas ante una situación que te es ajena o desconocida. También es doloroso para el público que no estaba generando esa situación, que se come una reacción del bailarín que no tiene porque tolerarla. De los dos lados creo que no es una situación linda.

- ¿Aceptarías ser jurado del “Bailando por un Sueño”?

- Yo creo que sí aceptaría. Tendría que ver el momento, la situación, el ofrecimiento. Todo. Pero sí, porque cada uno puede manejar la situación sin entrar en lo que hacen los demás para ser reconocidos o famosos o tener un minuto más de aire.

- De esa dupla exitosa que hicieron con Julio Boca, ¿qué recuerdos quedan y qué aprendieron el uno del otro?

- Y maravillosos... porque junto a Julio hice casi toda mi carrera en forma internacional y se fue generando esta cosa de tener una pareja que pocas veces se da en la carrera de un bailarín. Fue un poco ida y vuelta. Él se alimentaba con lo que pasaba conmigo y yo de lo que pasaba con él. Fue increíble.

- ¿Y qué viene de ahora en más en cuanto a lo profesional?

- Me gustaría seguir teniendo vínculo con la danza. Me gustaría poder brindar lo que sé en todos estos años de carrera a los bailarines jóvenes. Seguir trabajando con esto.

- A esta altura de tu vida te interesa más lo expresivo que la técnica, ¿es así? (Eleonora deslumbra en "La Duarte", espectáculo donde interpreta a Evita y que forma parte del programa despedida. Cabe aclarar que no es el que se verá en Mendoza. También ha realizado presentaciones de teatro musicalcon "La Cassano en el Maipo" y "Cassano dancing").

- Sí, justamente. Lo que pasa es que uno va creciendo y va cambiando. Cuando uno es jovencito trabaja para poder llegar a un nivel técnico de excelencia. Y una vez que conseguiste eso, las cosas te van pasando por otro lado. Los últimos años me interesaba hacer papeles que pasaran por ese lado, por la parte interpretativa.

- Finalmente, ¿chapeau a una vida extraordinaria que te dio la danza?

Sí. Es como que me saco el sombrero ante lo que me sucedió.

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