Nuevas autoridades

Cornejo dejó la conducción de la UCR con meta cumplida: unidad entre Morales y Lousteau

Por Redacción de SITIO ANDINO

El senador nacional Alfredo Cornejo dejó hoy la presidencia del Comité Nacional de la UCR con el objetivo que se trazó tiempo atrás, cumplido. Es que tras los fuertes cruces protagonizados en el último tiempo entre los sectores que lideran Gerardo Morales y Martín Lousteau, finalmente ambos bandos avanzaron en un acuerdo y se logró la lista de unidad por la que tanto bregaba el mendocino.

Finalmente, el gobernador jujeño encabezará la conducción del centenario partido por los próximos dos años. En tanto que las vicepresidencias quedaron en manos de la histórica dirigente María Luisa Storani (primera) y del propio senador porteño (segunda).

El acercamiento comenzó a sellarse poco antes del inicio del plenario de delegados del comité. El presidente saliente volvió a reunirse con los dos líderes sectoriales, junto con el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, y el diputado Emiliano Yacobitti (de UCR Evolución). Allí se cerró la nómina de unidad que se aprobó en la cumbre radical.

De ese modo Cornejo logró la meta que se había puesto la semana pasada frente a la escalada de la pelea entre Morales y Lousteau, para evitar una crisis en el partido y una posible judicialización del proceso electoral.

Además, el exgobernador mendocino quería evitar que el plenario terminara con escándalo, como ocurrió en la reciente elección de autoridades de la Juventud Radical. Y es que la pelea entre ambos dirigentes llevaba varios meses y generó tensiones durante la campaña para las elecciones legislativas, tras lo cual llevó a la ruptura del bloque de diputados nacionales de la UCR.

El sector de Lousteau armó una bancada propia, en rechazo a la decisión del partido de ratificar a Mario Negri como presidente del bloque radical, con el apoyo de Morales. Mientras que el senador nacional reclamaba una renovación en el partido que, según dijo, tiene "siempre los mismos voceros", el gobernador jujeño llegó a acusarlo de ser "un empleado del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta" para "dividir al partido".

Cornejo se reunió con Lousteau y Morales para bajar la espuma de la grieta radical y terminó en escándalo

En el entorno de Lousteau siempre negaron la posibilidad de generar un ruptura en la UCR, pero la tensión fue tal que, en la primera reunión que mantuvieron los popes radicales tras la ruptura del bloque, con Morales casi terminan a los golpes, en medio de gritos y reproches. Incluso Rodolfo Suarez recibió las astillas de vidrio que el jujeño explotó contra una mesa.

"Hoy hemos dado muestra de que podemos lograr la unidad, que llega luego de un gran triunfo de Juntos por el Cambio en las elecciones con el protagonismo de la UCR", declaró el nuevo presidente en su primer discurso en ese cargo.

Y agregó: "Las cosas cambiaron y van a cambiar aún más. Queremos ser protagonistas, con un radicalismo federal, fuerte y vigoroso en todo el país. Demostramos en este plenario con diálogo y consenso que estamos preparados para fomentar la unidad de todos los argentinos. Y nuestro objetivo también será que sea con un presidente de la Nación de la UCR".

Según Morales, el gobierno de Alberto Fernández es "uno de los más ineficaces de la historia argentina", razón por la cual "Juntos por el Cambio tiene que ofrecerle un plan de gobierno a los argentinos para 2023 productivo y desarrollista, que se piense desde cada pueblo de la Argentina y no desde las 10 manzanas de la city porteña".

El titular de la UCR analizó que "ninguna provincia es inviable" y puso en valor las administraciones radicales en Jujuy, Corrientes y Mendoza. Y pidió no alejarse "ni un segundo de la agenda de derechos: de las mujeres, de los niños, niñas y adolescentes; así como también profundizar la agenda de género".

" El gobierno debe de dejar de echarle la culpa a la oposición, reflexionar y mirar para adentro. El Presidente venía en 2019 con el compromiso del diálogo, no lo ha hecho y no lo hace", afirmó respecto a la gestión del Frente de Todos.

Además, pidió autocrítica a las organizaciones sociales "que terminan sometiendo a las personas a marchar obligados a cambio de dádivas". En tal sentido manifestó que "el debate sobre los planes sociales y su transformación en puestos de trabajo es una política que el radicalismo debe diseñar y trasladarlo al interior de Juntos por el Cambio". 

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