Miriam Gallardo

Será senadora por cinco meses la maipucina que no fue jueza por "una bolilla"

La histórica dirigente maipucina ya tuvo un paso por la cámara alta desde 2006 hasta 2014, donde llegó a ocupar la presidencia provisional en su segunda etapa. Sin embargo, su mayor protagonismo en la escena pública mendocina lo obtuvo un año después de su salida, en 2015, cuando se desempañaba como concejala de su departamento.

Por entonces, el gobernador Francisco Pérez atravesaba su último año de mandato entre internas partidarias que dificultaban su gestión, y la Legislatura no era ajena al fuego cruzado entre los tres sectores que pululaban en el PJ: Integración Peronista, los Azules y Corriente Peronista. Bajo ese panorama, al mandatario se le abrió la posibilidad de colocar a un juez de la Suprema Corte frente a la renuncia de Carlos Böhm.

La elegida por "Paco" finalmente fue Gallardo, quien junto a Fernando Simón (Fiscalía de Estado) y Ricardo Pettignano (Tribunal de Cuentas) conformaba el tridente de funcionarios propuestos por el Ejecutivo para ocupar esos cargos clave y contentar a las tres corrientes peronistas con un espacio para cada una.

Para evitar suspicacias y "traiciones" entre compañeros, los tres pliegos fueron enviados en simultáneo y se fijó el 31 de marzo de 2015 como la fecha en que el Senado votaría por el aval o rechazo de las personas propuestas por el gobernador. Al oficialismo le cerraban los números. De los 38 senadores, una no participaría (Noelia Barbeito, del FIT), 20 pertenecían al Frente por la Victoria y 17 a la oposición (16 radicales y un PRO).

Lo que no se tuvo en cuenta (o sí, pero los tiempos fueron tiranos) es que un mes atrás había cerrado la presentación de listas para las PASO de ese año, a las que el FpV llegó fraccionado en tres alternativas internas. De ese modo, quienes quedaron heridos por el armado electoral le jugaron una mala pasada a la postulante.

Gallardo pasó la audiencia pública en 2015, pero en la sesión secreta no obtuvo los votos necesarios (Foto: Yemel Fil)

Presa de esa interna, Gallardo cosechó 18 adhesiones y 19 rechazos, por lo que su aspiración de integrar el máximo tribunal quedó trunca. Al finalizar la votación secreta (bajo la ahora extinta modalidad de bolillas blancas y negras) se supo que al menos dos legisladores peronistas votaron en contra. Lo que nunca quedó claro es quiénes, ya que tres representantes de esa bancada afirmaron haberlo hecho, por lo que las matemáticas no cerraron.

La versión oficial diría que Carina Segovia, figura de extrema confianza de la candidata y la encargada de "controlar" el voto de por lo menos cuatro de sus compañeros, se confundió a la hora de colocar su bolilla blanca y la introdujo en el lugar equivocado. Sin embargo, María José Ubaldini (quien iba como precandidata en una de las listas que no contaba con la venia de Pérez) y Matías Stevanato (hoy intendente de Maipú, pero por entonces enfrentado fuertemente a los hermanos Bermejo) admitieron después no haber acompañado el pliego. Entonces, alguno de los tres no fue cien por cien sincero.

La carrera política de Gallardo continuó en el concejo comunal y en 2017 hizo el intento para retornar al Senado, aunque por el ordenamiento posterior a las PASO se ubicó en tercer lugar en la lista del Frente Somos Mendoza (hoy Frente de Todos) por el segundo distrito, pero sólo accedieron a una banca quienes encabezaban: el mencionado Bermejo y Natalia Vicencio. La salida del exintendente de Maipú, de quien ofició en los últimos años como asesora, le otorga la posibilidad de ejercer la senaduría por cinco meses.

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