El pasado 15 de marzo se realizó en Mendoza el censo de fluidez lectora cuyo objetivo es conocer cuántas palabras por minuto puede un estudiante leer con la precisión y velocidad esperable para su edad y/o nivel académico. En la primera instancia se evaluaron a más de 66 mil alumnos y alumnos de 4to grado, 7mo grado y 1er año de la secundaria. Del total, la Dirección General de Escuelas (DGE) reveló que el 22% se encontraba en niveles críticos por lo que decidió concretar una segunda instancia de medición para este grupo. En el medio hubo capacitaciones masivas a docentes y la entrega de materiales para trabajar dentro y fuera de aula.
Esta segunda parte del censo, ya enfocada en los 18.500 estudiantes en estado de criticidad, comenzó el pasado 21 de octubre y se extendió hasta el 25 de ese mismo mes. Teniendo en cuenta que el procesamiento de estos datos toma varios meses, la DGE decidió tomar una muestra de 891 alumnos y alumnas de los mismos grados de escolaridad de diferentes instituciones: tanto de gestión privada como estatal, de zonas urbanas, escuelas urbano marginal y rurales para que sea representativa y comenzar a recabar información que permita adelantar el trabajo en cuanto a la elaboración y profundización de estrategias pedagógicas.
Ahora bien, ¿cuáles son los resultados que se obtuvieron en este informe preliminar?
"Tomamos una muestra de 891 chicos/as que representan al todo el alumnado del territorio provincial. Lo hicimos para no demorar el análisis general que todavía está en procesamiento y que- estimamos- estará listo en febrero. Mientras tanto, esta muestra nos da margen para la toma de decisiones de gestión y pedagógicas dentro de la escuela", comenzó a explicar Silvina del Pópolo, directora de Evaluación de la Calidad Educativa de la DGE.
"Así, los primeros análisis señalan que de esos estudiantes en estado crítico, entre el 60% y 80% han mejorado.Es un porcentaje muy alto teniendo en cuenta que lo han conseguido en tres meses de trabajo: julio (con las vacaciones de invierno en el medio), agosto y septiembre antes de la instancia en octubre. Es auspicioso porque podemos lograr mejoras masivas analizando cuáles fueron los recursos, estrategias y/o programas más exitosos en las escuelas", agregó.
Evaluación y autoevaluación
En la segunda instancia de este censo también se entregó a estos 891 estudiantes un cuestionario complementario con el objetivo de conocer cómo perciben su propio proceso de lectura. Estas fueron algunas de sus respuestas:
El 70% disfruta de leer en voz alta. "Esto es importante porque se trata de chicos en nivel crítico. Lo que normalmente suele ocurrir es que cuando no leen bien no quieren hacerlo. Entonces, esta respuesta claramente se vincula a que ellos/as mismos/as sienten que efectivamente están mejorando", señaló Del Pópolo.
El 88% reconoce que su lectura mejoró entre el censo de marzo y este que tuvo lugar en octubre de este año.
El 76% sí lee en voz alta en casa. "Preguntamos si trabajaban con lectura fuera del aula y la respuesta fue positiva", expresó la funcionaria. Y agregó: "Si bien es tarea de la escuela enseñar a leer y escribir, el acompañamiento familiar es muy importante. A veces no hay tiempo pero alcanza con escucharlos leer una receta, por ejemplo. Para nosotros este avance ha sido muy destacable porque estamos hablando de chicos que no podían leer nada y que hoy leen 50 palabras por minuto. Si bien hay mucho trabajo por hacer, es significativa la mejora que lograron con sus docentes en tres meses", cerró.