Es que los dos decidieron contraer matrimonio y convertirse de esta forma en la primera pareja de hombres en casarse dentro de una cárcel mendocina donde cumplen condenas por diferentes delitos.
Es que los dos decidieron contraer matrimonio y convertirse de esta forma en la primera pareja de hombres en casarse dentro de una cárcel mendocina donde cumplen condenas por diferentes delitos.
![]() |
Carlos Adrián Ledesma de 43 años, Carla para los conocidos, está en prisión desde 1994 por ser encontrado culpable de homicidio y sufrir una condena a cadena perpetua.
Ricardo Manuel Riveros tiene tan sólo 21 años y lleva tres dentro del ámbito penitenciario. Fue encontrado culpable por robo agravado con arma blanca y saldrá en libertado a mediados de 2014.
La vida los cruzó hace sólo seis meses, cuando Riveros fue trasladado del pabellón de menores a los pocos días de cumplir la mayoría de edad y finalmente logró convivir con Carla, como exige ser llamada, y comenzar la relación.
Al poco tiempo de conocernos Ricardo me pidió matrimonio y yo no le creía, dale boluda casémonos, en serio, me dijo de un día para el otro y yo no dude en aceptar, comentó Ledesma a SITIO ANDINO mientras recibía su libreta que acredita el casamiento civil.
![]() |
No fue fácil, primero ella no me creía y después los guardia cárceles no me llevaban el apunte, tuve que realizar el trámite mediante una asistente social para poder llegar a los medios de comunicación y a la justicia, dijo Ricardo.
Como paradoja del destino, ambos podrían salir en libertad casi en el mismo momento, ya que, debido a su excelente conducta, Carla tiene la posibilidad de pedir la libertad condicional dentro de tres años, exactamente el mismo tiempo que le queda a Riveros en su celda.
Los dos coinciden en que el amor será clave para reinsertarse en la sociedad y cambiar totalmente de vida a la hora de vivir en libertad y aseguran que no temen a la discriminación.
Cuando la conocí supe que ella es la mejor forma para dejar de lado la calle y las cosas negativas y pensar en cambiar mi vida para siempre. Ahora tengo más ganas de salir para vivir con ella, finalizó Roberto, mientras mostraba orgulloso su alianza matrimonial.
![]() |
Una vez que consigan abandonar el penal, el sueño de la pareja es formar una hogar, comprar una vivienda, adoptar dos niños y fundar un una rotisería como negocio familiar para atenderlo y administrarlo juntos.
El evento, simple pero emotivo, fue una muestra más de que, en cuanto a derechos humanos, Argentina es ejemplo de igualdad y libertad, lo que a futuro posiblemente se traducirá en más tolerancia y menos violencia.

