El lunes 16 de marzo de 2020, las escuelas de Mendoza cerraban sus puertas producto del avance de la pandemia por coronavirus que llevó al presidente Alberto Fernández a decretar, cuatro días después, el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). Si bien, en principio sería por 15 días, el conteo de nuevos casos en Argentina, el miedo a un virus del que no se sabía nada y el aumento de tensión en el sistema sanitario extendió la "Fase 1" durante varias semanas más.
Comenzó así un nuevo e inesperado desafío: la educación a distancia que desnudó de forma explícita la brecha socioeducativa que existe hace años. Es que mientras algunos niños/as y adolescentes no contaban con el acompañamiento de sus padres, madres o tutores por diversos motivos para colaborar en la tarea docente, otro obstáculo que se presentaba era la falta de conectividad de muchos/as estudiantes que pese a la entrega de materiales, quedaron marginados del sistema, son los que el Gobierno llamó "trayectorias débiles".
La Dirección General de Escuelas (DGE) tomó cartas en el asunto. La primera medida fue entregar junto a los bolsones de alimentos que se repartían entre las familias de los chicos/as que también comían en colegios, guías y materiales pedagógicos en formato papel para que no perdieran días de clases pero sin una explicación de soporte, varios estudiantes desistieron.
Otra medida fue lanzar el programa "Tu ayuda nos conecta", que consistía en recolectar donaciones de dispositivos electrónicos para repartir luego entre los alumnos/as que no podían acceder a la educación virtual. Así, se implementaron varias propuestas hasta que, finalmente, en noviembre del 2020 asomaba la presencialidad recibiendo en las aulas a aquellos estudiantes que tras un ciclo lectivo sin contacto con docentes o compañeros/as necesitaban apoyo para acreditar las materias.
Aquí había un ciclo al que había que prestar especial atención: los alumnos/as de 7mo año, esos que estaban cerrando el nivel primario para iniciar el secundario. Por la pandemia, la DGE había establecido los "saberes prioritarios" y las "unidades pedagógicas" que unía a los estudiantes de dos años. A raíz de las dificultades generadas por la situación, las autoridades decidieron extender el período de acreditación- que concluía el 12 de marzo- hasta el 16 de abril.
¿Qué pasó con esos estudiantes y qué pasará con quienes no pudieron acreditar?
En Mendoza, tomando en cuenta escuelas públicas y privadas, hay aproximadamente 30 mil alumnos/as en séptimo año de primaria y según la DGE, menos del 1% no pudo acreditar la totalidad de los saberes prioritarios establecidos y quedarán en "permanencia".
"Dado que los alumnos/as de séptimo son los que cambian de nivel, extendimos el período de acreditación para cuidar sus trayectorias, necesitaban un poco más de tiempo y ese fue el mensaje que nos hicieron llegar desde las escuelas. Por eso, les concedimos un plazo un poco mayor para que siguieran preparándose y aprobado cada área mientras nosotros seguíamos trabajando en la articulación de nivel primario y secundario para ayudarlos en la transición", comenzó a explicar Marta D'Angelo, directora de Educación Primaria de la DGE.
"Las trayectorias de todos/as los alumnos/as se fueron volcando en el sistema GEM. Allí, hay un espacio especial donde se hace el seguimiento de lo que transita cada uno en la escuela y nos indica el proceso que llevan adelante. Gracias al trabajo de docentes, directivos y en articulación con la secundaria, pudieron avanzar en sus procesos y a la fecha, son menos de 20 los estudiantes que tras un acuerdo entre familias, DOAITE, primaria y secundaria, van a permanecer en el nivel primario", agregó
Pero, ¿"permanecer en el nivel primario" es lo mismo que "repetir el año"? La respuesta es: no. D'Angelo se apresuró en aclarar y recalcar que son cosas distintas. "La situación de cada estudiante ha sido analizada, un trabajo que se hace con cada uno de los chicos/as y estos son los que no pudieron acreditar al 16 de abril los aprendizajes prioritarios", expuso.
"Nosotros no trabajamos con la palabra repitencia', utilizamos el término permanencia' porque el estudiante no repite todo el año sino que avanzamos partiendo desde las necesidades de cada alumno/a. Se analiza cada situación y por eso se llama permanencia' porque es un proceso continuo, se hará foco sobre esos saberes prioritarios que no pudo acreditar", sumó la funcionaria.
La directora de Educación Primaria señaló que la mayoría de los estudiantes que registraban trayectorias débiles se debía a la falta de conectividad. "Igualmente, se apoyó con la entrega de computadoras, módems pero a veces las zonas, la ubicación no tiene el servicio. En esos casos, se acompañó con un soporte papel, con fichas o guías de trabajo que no es igual a una clase presencial pero es la manera en la que pudimos llegar. Luego, en noviembre, regresó un porcentaje de estos estudiantes que pudo avanzar en su aprendizaje. Esto quedó demostrado en la mínima cifra de estudiantes que quedarán en permanencia: recordemos, son sólo 20. Creemos que falta por hacer pero que se ha hecho un buen trabajo entre todas las partes", cerró la funcionaria.