martes 2 ago 2022
La cultura al banquillo

Carlos Casciani: “La realidad de la provincia es dura para los músicos

¿Se puede vivir del arte en Mendoza? Sitio Andino te propone una serie de entrevistas a diferentes hacedores culturales para conocer qué realidades se esconden detrás de este interrogante. En esta entrega reflexionamos junto al músico Carlos Casciani.

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5 de junio de 2011 - 11:02
Con la intención de visibilizar las posibilidades de realización y profesionalización que tienen los diferentes ámbitos culturales aquí en la provincia, SITIO ANDINO se propuso dialogar con los artistas para que desde su experiencia personal nos den su percepción sobre el tema.

En esta oportunidad SITIO ANDINO entrevistó a Carlos Cascini para poner bajo la lupa al ámbito de la música. El artista forma parte de las bandas locales “Los Alfajores de la Pampa Seca” y “Bajo Cuerda”, y también es el presidente del Movimiento Independiente de Músicos Mendocinos (MMIMM).

-¿Cómo se presenta el panorama para una persona que tiene vocación por la música y desea vivir de ello en nuestra provincia? ¿Cómo fue tu experiencia?

-Primero hay que decir, para que nadie se confunda, que la profesión u oficio de músico, es maravillosa para quien abraza esta actividad como forma de vida. Pero también es cierto que la realidad de nuestro País y de la provincia de Mendoza, es dura para los músicos. El proceso que vivimos desde hace 40 años ha producido la dramática reducción de las fuentes laborales para los trabajadores en general y para los músicos en particular. Esto, entre otras cosas, también ha generado desvalorización social de nuestra actividad; por eso el famoso diálogo: Che de qué trabajás? ¡- Soy músico – No… te pregunto de qué trabajás ¡?

En cuanto a mi experiencia, puedo decir que hago música desde los 13 años de edad, alcancé a vivir la época (fines de los sesenta hasta mediados de los 70) en que los músicos trabajábamos mucho y cobrar por nuestra actividad no era extraño. También he vivido el deterioro de nuestra actividad y el proceso de construcción de nuevos movimiento musicales (rock nacional) que obligatoriamente fueron “inventando” y asumiendo nuevas formas de trabajo y actividad. No ha sido fácil resistir (dictadura) y luchar para mantener la actividad y la libertad de expresión debiendo trabajar en otros oficios o empleos para poder sostener la actividad dentro de la música, como lo hacen la mayoría de los músicos actualmente.

Pero aún con estas dificultades he tenido la posibilidad de mantener propuestas musicales como “Los Alfajores de la Pampa seca” y “Bajo Cuerda”, entre otras que fueron más efímeras. También, participo en propuestas donde colaboro como invitado y soy docente, tanto en una Escuela Artística estatal como en forma particular.

-¿Qué dificultades reales se encuentran?


-Hoy los músicos, como las otras ramas del arte, nos enfrentamos a la escasez de público y espacios físicos para las propuestas locales y que no están legitimadas por los grandes medios de comunicación nacionales y locales (…) Por otro lado después de la tragedia de “Cromagnon”, se agudizó el cierre de locales para esta actividad.

Los poderes del Estado han cortado por el camino más corto y fácil (para ellos) que es directamente “prohibir y cerrar” sin analizar los casos en particular y legislar para fomentar la actividad y permitir que el público pueda, con todas las medidas de seguridad, asistir y gozar de la música en vivo.

Las políticas culturales y educativas de los diferentes gobiernos no han incluido en la curricula y en los planes, itinerarios que enseñen y permitan apreciar la actividad artística y el trabajo de los hacedores, lo cual limita la posibilidad de libre elección de los/as ciudadanos/as.

Tampoco existe en el País legislación que enmarque nuestro trabajo, proteja y fomente nuestra obra y genere trabajo genuino para que los músicos podamos sostener nuestra vida dentro de la actividad. La autogestión es compleja porque no existen herramientas (políticas de Estado) que faciliten esa forma de encarar la actividad pero hoy es prácticamente la única forma de trabajo de las propuestas artísticas.

-¿El público mendocino es receptivo a los músicos locales?

-Es muy receptivo cuando conoce las propuestas, lo cual no es fácil porque el mercado también rige a quién se publicita y a quién no. Todas las propuestas, en especial las de los más jóvenes y por ende desconocidas, se topan con la dificultad de encontrar espacios de difusión que permitan  llegar al público.

-¿Cuánto influye el apoyo del Estado, de las áreas de cultura, para poder desarrollar la música como una profesión?

-Hoy por hoy es decisivo que existan políticas de Estado que fomenten y apoyen la actividad artística en general, generando herramientas de todo tipo (legislativas, presupuestarias, ayudas, planes, etc). Sin la regulación del Estado, el mercado se lleva todo por delante y el eslabón más débil de la cadena (el músico en este caso) queda totalmente desprotegido y al margen de la distribución de la riqueza que él mismo genera.

 -¿Qué panorama presenta el circuito comercial de Mendoza a la hora de poder editar y difundir un disco?

-En Mendoza solo se puede producir un disco en forma independiente. No existen sellos discográficos ni distribuidoras. Por eso es que un sector de los músicos nos estamos organizando a través del MIMM, generando convenios de descuento con todos los sectores que participan en la grabación y edición de un disco (estudios de grabación, de masterización, diseñadores gráficos, replicadoras industriales etc). Esto baja los costos de producción y nos ha permitido en muy poco tiempo generar alrededor de 100 ediciones de CD de artistas locales de todos los géneros musicales. Nos topamos con el tema de la distribución, venta y difusión ya que no existen mecanismos que nos permitan avanzar con esta parte del circuito. Pensamos que con la nueva Ley de medios puede resolverse la difusión pero es necesario seguir planteando su aplicación en la Provincia. Hoy los músicos vendemos nuestros discos en los recitales y hacemos campañas de difusión totalmente a pulmón.

-¿Qué debería cambiar en Mendoza para que el ámbito cultural se pudiera desarrollar profesionalmente?

-Para cambiar la realidad es necesario intervenir y participar para que ello ocurra. Es necesario que los músicos estemos organizados y podamos proponer y luchar por conquistar nuestros derechos y mejores condiciones para nuestra actividad. Desde el MIMM ofrecemos este espacio organizativo para que entre todos encontremos soluciones.
En Mendoza es necesario cambiar las políticas culturales de Estado, legislar al respecto, llegar con propuestas a los Municipios, que desde el Gobierno se entienda la actividad artística como un trabajo, como expresión humana y como parte del patrimonio cultural y artístico de la provincia y no como la “frutilla” de la torta que adorna una gestión.

Es necesario entender el arte como una necesidad de la sociedad y no solo como un interés sectorial y por eso debe protegerse y fomentarse, facilitando  que en el ámbito privado y estatal existan todos los espacios necesarios, con condiciones dignas para el público y los músicos, políticas de difusión, distribución y circuitos federales para los artistas locales. Por eso desde el MIMM  proponemos nuestro proyecto de Ley Nacional de la Música, que los músicos asuman la consigna “NO PAGAR PARA TOCAR” y que en Mendoza se aplique plenamente la Ley de Medios Audiovisuales, entre otras cosas.

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