La Fiscalía de Robos y Hurtos investiga dos hechos ocurridos el fin de semana en Godoy Cruz. En los casos se alzaron con unos 1.500.000 pesos entre dólares y pesos. En el primer golpe los ladrones entraron a una casa fingiendo ser policías y tener una orden de allanamiento. En el segundo, a un efectivo policial le sustrajeron un arma y dinero cuando se fue de su casa. No hay detenidos.
Los atracos ocurrieron el sábado y el domingo pero trascendieron este martes. El primero de ellos sucedió pasadas las 17 en una casa ubicada en la calle Díaz Vélez al 200.
En ese lugar se encontraba un hombre de 30 años que denunció ser víctima de un hecho bastante violento. Explicó que en la vivienda se presentaron tres individuos que le aseguraron ser policías.
Los malvivientes tenían chalecos antibalas de la fuerza, con los logos y mostraron lo que, supuestamente, era una orden de allanamiento.
Este documento era falso e hicieron entrar a la víctima. Una vez allí, la amenazaron y ataron para después robarle dinero en efectivo. Según denunció el dueño de casa, le sustrajeron 2.500 dólares y 320.000 pesos en efectivo.
Es decir, los autores se alzaron con poco más de 700.000 pesos entre las dos monedas. Según declararon algunos testigos, los autores se habrían ido en un auto azul. Escaparon por calle Díaz Vélez.
Tras la denuncia, personal de Policía Científica y de Investigaciones trabajaron en la escena para esclarecer el hecho e identificar a los autores.
El otro hecho se conoció el domingo por la tarde. Ese mediodía, un efectivo policial se encontraba con su madre en una casa de calle Feliziani. En ese momento se retiraron del lugar y regresaron horas después.
A las 17, cuando el auxiliar mayor llegó a la casa y se dio cuenta que había sido víctima de un robo domiciliario. En ese momento confirmó que en la casa de sus padres habían violentado las rejas de una ventana que da a un patio interno.
De ese domicilio sustrajeron 700.000 pesos en efectivo y una notebook. En tanto, en la casa del uniformado, violentaron un candado de la puerta de ingreso y se alzaron con una pistola Taurus de 9 milímetros, la prevista por el Estado. También le robaron tres cargadores y más de 20 proyectiles.
Ambos hechos son investigados pero todavía no hay detenidos ni autores identificados. Se encuentran en el análisis de cámaras de seguridad.