Lo que alguna vez fue un eslogan turístico hoy parece haberse convertido en un karma para más de dos centenares de productores ganaderos de Mendoza que tienen sus propiedades en la provincia de San Luis.
Lo que alguna vez fue un eslogan turístico hoy parece haberse convertido en un karma para más de dos centenares de productores ganaderos de Mendoza que tienen sus propiedades en la provincia de San Luis.
Desde el inicio de la pandemia, el territorio gobernado por Alberto Rodríguez Saá blindó sus fronteras impidiendo el tránsito fluido sobre las rutas nacionales que lo atraviesan y generó una serie de exigencias que difícilmente pueden cumplirse para los ganaderos mendocinos que reclaman poder acceder a sus campos para trabajar.
"No vamos a pedir nada, ni a usurpar nada. Es nuestra fuente de ingresos y encima beneficiamos también a San Luis. Movemos mucho combustible, semillas, veterinarios, toda la actividad económica la desarrollamos allá", explicó ganado por la impotencia el productor mendocino Marcelo Aguado, quien desde hace seis meses no puede llegar a su propio campo.
En ese contexto, el último jueves más de 150 ganaderos se movilizaron desde Las Catitas hasta el límite provincial del Arco Desaguadero, en el departamento de La Paz.
Pretendían entregar "en mano" un petitorio donde proponen un protocolo conjunto para que puedan ingresar a San Luis con todas las medidas de prevención necesarias, pero simplificando el método que hoy exige el gobierno puntano.
Es que luego de meses de diálogo entre ambas gobernaciones y cansados de esperar una respuesta que nunca llega, la cercanía del comienzo de la temporada de vacunación del ganado generó una impaciencia que pretendieron calmar con esa manifestación pacífica por la Ruta 7.
El pedido sin embargo no sólo no fue recibido como esperaban, sino que por el contrario, al llegar a la frontera puntana se toparon con un escuadrón de infantería y numerosos policías poco dispuestos al diálogo.
A pesar de viajar escoltados por la policía mendocina e incluso Gendarmería Nacional Argentina, los ganaderos se vieron limitados a apostarse durante horas frente al vallado que montaron las fuerzas de seguridad puntanas sin que apareciera ninguna autoridad política para recibir el documento.
"Parecía Estados Unidos y México, había una barrera y nos hablábamos a través de ella", relató Aguado a la Edición Central del noticiero de Canal 6 TeleSur.
Pero más allá de la inesperada "recepción" que tuvieron, lo que los dejó estupefactos fue que, según les manifestó el titular de Gendarmería, a pesar de tratarse de una fuerza de seguridad nacional y de una ruta nacional, se veían impedidos de ingresar en territorio puntano y llegar hasta la Casa de Gobierno.
"Nos dijeron: muchachos, no tenemos jurisdicción en San Luis. No podemos entrar. Todo lo manejó la policía de San Luis" contó incrédulo el ganadero.
Finalmente y tras horas de espera, el documento no fue recibido por nadie y a última hora de la tarde emprendieron el regreso, con frustración y sin respuestas de ningún tipo.
"Es como una película, como si los mendocinos fuéramos los zombis que vamos a contaminar a los puntanos y eso no es así. En San Luis ya hay transmisión comunitaria", argumentó Aguado, que agradeció las gestiones que se llevan adelante desde la Dirección Provincial de Ganadería a cargo de Damián Carbó, pero que aún no dieron frutos al otro lado de la frontera de San Luis, ese "otro país" de los Rodríguez Saá.

