Muy lejos quedó su pasado como integrante de Porco, la banda de hard rock de los 90, en la que ganó fama y con la supo decepcionarse de la industria cultural que la rodeaba. Hombre de decisiones radicales, pero necesarias. Su vuelta a la música, en el 2004, lo encontró como un trovador incansable que hoy transita su camino, fiel a sus convicciones.
De regreso en Mendoza, esta noche presenta en el Teatro Universidad Lavalle 77 de Ciudad su séptimo trabajo discográfico titulado: La aguja tras la máscara. Un álbum que lo revela mirando al miedo y al dolor, cara a cara; como una forma de purificación.
La ausencia física de su padre es lo que movilizó a Gabo a desgranar en canciones, tamaño sentimiento de vulnerabilidad. Si en algo a las personas que ya somos maduras nos queda un sitio de la infancia, es en los padres. Y con los padres idos es como la muerte definitiva de la infancia. Con la infancia, tantas cosas uno piensa que se pierden. El juego, ciertas cuestiones de la alegría. Es como un reacomodamiento que hay que hacer y en ese reacomodamiento surgieron las canciones de este disco, explica.
Poeta, músico e historiador. Artista personalísimo que se atreve al recurso de la metáfora, a la ambición de que su obra perdure en el tiempo y, a la concepción del arte, como un instrumento revolucionario.
-De regreso en Mendoza con nuevo disco, ¿de qué se trata la propuesta musical de La aguja tras la máscara?
-Como propuesta musical no es muy diferente en sí, que mis discos anteriores, pero sí ya es un disco completamente diferente. Musicalmente sigo estando en el mismo campo de experimentación. De trabajar sólo con la voz, con la guitarra y con ciertas cuestiones que tienen que ver con un cruce entre la música popular y la música contemporánea (
)
-Lo nuevo entonces tiene que ver con el contenido
-Tiene que ver con lo que yo me propongo cada vez que enfrento un disco. Es decir, tratar de presentar una docena - más o menos - de lugares para mirar un tema. Cada disco ha tenido su cuestión y en este disco, la cuestión es el terror y los miedos. Son doce canciones que se mueven dentro de este contexto.
-Leí declaraciones en donde comentás que también tiene que ver con la tristeza
-Exactamente, es esta cuestión de que en general hay cosas que uno no quiere ver, no quiere mirar y mucho menos dentro de la canción, donde se intenta por ahí buscar puro entretenimiento y alguna que otra imagen bonita, pero no tocar temas que pueden ser dolorosos. Creo exactamente lo contrario, creo en una cuestión claramente sanitaria de poder tocar estos temas, de poder mirarlos y hasta poder entretenerlos con ellos por medio de una canción. Yo creo que eso cura, es casi catárquico.
-¿Cuánto tiene de metáfora el nombre del disco?
-Todo (risas). La metáfora ha tenido como muy mala prensa. Primero, que yo trabajo la cuestión de la metáfora en los estudios culturales que yo mismo laburo como historiador. Es un lugar que me interesa mucho y, después, en la canción, es un lugar en el que muchos compositores temen tocarla por no quedar en un lugar grasa. Lamentablemente. Para mi es lo opuesto. Para mí la metáfora tiene esa cosa de ejemplo de paradigma. Vos con una imagen podes decir tantas cosas. (
) Y justamente, la aguja es pura metáfora. Es decir, la aguja es la metáfora del dolor. Cuando sucedió esto yo quede muy mal de salud y me di cuenta en un momento
, que había venido de una análisis de sangre, pinchado; que tenia las agujas de acupuntura sobre mi escritorio, que tenía que ir a la sesión de acupuntura y me quedaba todo el cuerpo clavado. Por supuesto todo eso con muchísimo dolor, y me parecía que era la metáfora más acabada del dolor, la aguja. Y tras la máscara, porque justamente ese dolor yo trataba de no mostrarlo. Pero La aguja tras la máscara, también se completa con el arte de tapa, que creo como tienen que ser las gráficas, tienen que reforzar el discurso de lo que se está diciendo con la música.
-Como historiador que sos, el arte, la música, ¿puede servir para cambiar el curso de los acontecimientos sociales?, ¿puede hacer revolución? ¿O justamente su revolución radica en quedar como un testigo de su tiempo?
-Yo creo que puede ser todo eso, lo que pasa es que a ver
¿Qué es una revolución? Una revolución es un suceso que generó una serie de cambios irrevertibles. Es decir, antes de eso se era de una manera y después de eso se es de otra y ya no se puede volver atrás. Si vos lo pensás en esos términos, para mí ha habido ciertas canciones y libros y personas absolutamente revolucionarias en mí. Que después de haberme enfrentado a eso yo no podía, por más que quisiera, volver a ser como antes. Había algo en mí que ya se había modificado para siempre. En esos términos, estoy seguro y convencido que el arte, puede ser revolucionario.
Si vos pensás en una revolución política, institucional, de las grandes instituciones que sostienen el Estado lo dudo mucho. Es más, creo que no. Pero, ¿quién dice que las revoluciones tienen que ser sólo ese tipo de revoluciones?. A mí me parece que lo pequeño también es bello. Que la revolución con mayúscula es la suma de pequeñas e infinitas revoluciones. Y hay ciertas cosas que es difícil que puedan tener un cambio tan dramático, sobre todo porque están sostenidas sobre unos patrones que en el cual, los hombres vulgares como nosotros, no operamos. Porque no queremos o porque no queremos.
-Es interesante poder pensar el arte como testimonio de las culturas de los pueblos
-Es un documento, exactamente. Por eso qué pasa con los artistas que pueden llamarse en una primera lectura frívolos, ¿no? Sin una manifestación política. El problema no es
los que dicen yo en política no me meto yo no hablo, lamentablemente con esa afirmación ya es una posición política. Por lo tanto es imposible no ser un artista político. Toda canción, todo libro, toda película, toda entrevista, todo artículo de prensa gráfica, todo dibujo es un síntoma de los tiempo. Es un síntoma documental histórico y es inevitable que así sea.
-Te escuché decir que trabajabas para que tu música perdurara, para que trascendiera su tiempo, ¿hay una fórmula para lograr eso?
-Esa frase está un poco sacada de contexto, pero es cierta. La idea vino de por qué yo no participaba en las encuestas o no daba mis discos para la crítica. Y eso tenía que ver con que detrás de eso, estaba el hecho de ser canción del año, disco del año y yo decía que ponía la ambición en algo mucho más poderoso, que era que mi trabajo quede como documento. Que mi manera de cantar quede como documento. Yo no es que trabajo para eso como objetivo fundamental, pero sí como añadidura. Yo desearía que mi trabajo quede como documento de época.
-Fuiste elegido como disco del año en varias oportunidades, ¿cómo te pegan los reconocimientos?
-Depende, siempre me fijo quién lo dice. Es decir, cuando una revista dice que mi disco fue uno de los mejores discos de la década me pongo a ver quien conforma esa voz. Cuando esa voz está conformada por gente que respeto y admiro lo tomo como algo que me conmueve mucho. Es que en general vienen por ese lado, porque la gente que si siente a fin con mi trabajo, que mi trabajo lo toca en algo es alguien que tiene una sensibilidad, que puede entender. No es que esto sea difícil de entender, pero sí que hay que tener un chip o dos o tres rudimentos para entender esto porque sino esto te parece una porquería. Porque está fuera de lo cánones de lo que se estila ahora (
) Cuando alguien me dice no me gusta lo que hacés y veo a esa persona de qué trabaja y lo que hace, para mí es un elogio en definitiva.
-Por último, después de terminar un trabajo, ¿cuánto te apegas al disco, a las canciones?
-Vos sabés que con este me está pasando una cosa muy particular porque es un disco que justamente, es un disco que me está dando unas devoluciones tan amorosas y tan increíbles. Es un disco que está muy presente, todavía no siento que se fue. Viste que uno a los discos los presenta, los toca y los ves irse. Este como que no quiere irse, como que vuelve y vuelve y vuelve. Es por eso entonces que me estoy dedicando a cerrar un libro y empezar otro y a no componer canciones nuevas, sino a seguir tocando. De hecho hay más de cien canciones entre los siete discos. Tener tanto repertorio ayuda para poder variar y para decir si este disco tiene ganas de quedarse más de un año, por mi que se quede. No corro ninguna carrera.