La relación entre Rodolfo Suarez y Alberto Fernández durante la cuarentena ha pasado por diversos estados. El máximo de tensión se produjo entre el 31 de julio y el 1 de agosto pasados. Ese viernes, el presidente colocó a Mendoza como ejemplo de cómo pueden dispararse los casos de Covid-19 cuando se flexibilizan actividades, a través de un gráfico. Al día siguiente, el gobernador salió a "retrucarle" por la misma vía estadística, comparando la curva de contagios local y la del AMBA, donde las restricciones son más duras y los positivos crecen en mayor medida.
Es importante destacar que las decisiones las estamos tomando en base a los datos de Mendoza, y no a las apreciaciones inexactas que el Presidente presentó sobre nuestra provincia, en su conferencia de prensa de ayer.(Sigue)
Las fricciones entre mandatarios continuaron, alimentadas también por otras cuestiones ajenas a la emergencia sanitaria (Portezuelo, reparto de ATN, deuda con ANSES, etc.), y no se ocultaron en la reunión virtual del jueves 13, junto a otros gobernadores. Allí el mendocino se opuso a retroceder de fase epidemiológica, luego de que el Jefe de Estado nacional en el discurso introductorio mostrara su preocupación por la expansión del virus, a la que atribuyó por el incremento de la circulación de personas. No tan convencido, Alberto aceptó la solicitud de Mendoza de mantenerse en distanciamiento social, pero puso condicionantes, atados al avance viral.
El "confrontativo" camino tomó otro rumbo esta semana, cuando compartieron un acto en el que se anunció la continuidad del financiamiento, por parte de Nación, de la obra la Variante Palmira. Suarez agradeció, "en nombre de los mendocinos", la decisión presidencial de priorizar los trabajos "por sobre el color político". "Si trabajamos juntos en favor de la gente estamos haciendo lo que debemos hacer", replicó Fernández. Días atrás, el propio presidente había asegurado que Mendoza "tiene condiciones sanitarias para atender a la gente y las camas suficientes".
Suarez y Fernández se reencontraron durante el anuncio de la Variante Palmira (Foto: Yemel Fil)
Sin embargo, las visiones respecto a la administración de la pandemia se mantienen distanciadas. Frente al aumento de casos positivos, otras provincias tomaron el consejo de Nación y retornaron a Fase 1. Mendoza mantuvo los mismos permisos y restricciones de la quincena pasada. Y es lo que planteará hoy el gobernador en el nuevo encuentro con el presidente, para las próximas semanas.
"Nueva normalidad" es la lógica que resuena en la idea de Suarez en Mendoza, de aquí en adelante. Incluso ya se plasmó en algunos spots oficiales de Gobierno. Al respecto, fue terminante este mediodía, cuando fue consultado sobre la posibilidad de dar marcha atrás con algunas disposiciones: " Con las cuarentenas estrictas hay una saturación de la gente y es difícil que se cumpla. Por más que se dicten las normas que se dicten está en la conciencia de cada uno cuidarse, y el Estado no puede llegar a todos lados. Nosotros aspiramos a que podamos convivir con el virus de esta manera. Falta mucho tiempo para que la ciencia encuentre una salida con la vacuna".
En la semana que la provincia batió records de contagios, el mandatario se mantuvo firme en su estrategia. Mendoza seguirá como hasta ahora. Y Nación mirará de reojo.