Un hombre de 46 años quedo detenido la última semana por vender cocaína en Guaymallén. El sospechoso, conocido en la zona como el "Bazooka", fue apresado junto con su hijo y ambos le vendían droga de diferente calidad de acuerdo a la cara del comprador. ¿Cómo lo hacían?.
Jorge Vargas tiene 46 años y es conocido en el departamento de Guaymallén como el Bazooka. Las autoridades no tienen en claro si le dicen de esa manera por algún vínculo con el chicle o con el arma de guerra, la bazuca.
Lo cierto es que el viernes pasado quedó detenido y a disposición de la Justicia federal por venta de estupefacientes. Los efectivos del Departamento de Lucha contra el Narcotráfico llegaron a su domicilio porque lo estaban investigando desde hace un tiempo.
Por ese motivo realizaron diferentes tareas de seguimiento e inteligencia para poder confirmar lo que suponían: que en su casa vendían droga. De esa manera, varios móviles esperaron los movimientos y un joven compró un "tubito" de cocaína.
Pero cuando los policías iban a entrar al domicilio, otros móviles de Investigaciones -de la Unidad Investigativa de Guaymallén- también llegaron a la casa "marcada". Con la sorpresa de los policías antidrogas, al ver el despliegue, supieron que estaban tras ese mismo sujeto pero por un robo.
Es que el Bazooka, al parecer con su hijo, robaron pertenencias de un jardín de la zona y por ese motivo también lo buscaban. Con la autorización de la ayudante fiscal, los efectivos también entraron en busca de la droga. Es decir, encontraron los elementos robados en la guardería y también la cocaína.
El polvo blanco estaba distribuido en 25 tubitos de acrílico con supuesta "alita" -droga más pura- y 35 envoltorios de nailon. Los primeros los comercializaba a unos 1.000 por unidad y pesaban cerca de un gramo. Los otros "paquetitos" eran más económicos.
Sin embargo, los sabuesos descubrieron que la "alita" no era como decían (no era de máxima pureza). Por esa razón, entendieron que "le vendían la cocaína depende la cara del cliente" y los engañaban.
Al "Bazooka" y a su hijo les encontraron 103.000 pesos en efectivo en billetes de 500 y 1.000 que estaban "no muy bien escondidos" en un mueble del comedor. También hallaron papeles para armar cigarillos de marihuana, un rallador y celulares.
Por último, describieron que los sospechosos hacían las ventas de manera rápida y solamente a través de las rejas que estaban adelante de la puerta de ingreso. Eran expeditivos, "no les abrían a nadie", señalaron.
Además de infringir la ley de estupefacientes, la 23.737, también fueron acusados en otra causa por el robo al jardín.