Una de las causas más difíciles de resolver de los últimos años, llegó hoy oficialmente a juicio por jurado luego de que el juez rechazara la oposición presentada por la defensa.
Una de las causas más difíciles de resolver de los últimos años, llegó hoy oficialmente a juicio por jurado luego de que el juez rechazara la oposición presentada por la defensa.
Se trata del crimen de Juan Carlos Moya, un carpintero de 61 años que fue asesinado de dos balazos durante un asalto en su casa de Guaymallén, donde tres delincuentes intentaron robarle unos $20.000 que había cobrado días antes tras hacer un trabajo con su oficio.

Juan Carlos Moya, la víctima. Tenía 61 años.
Quienes se sentarán en el banquillo de los acusados son Francisco Javier "Torito" Agüero (48), Diego Norberto "Pelado" Vildoza (42) y Lucas Sebastián Villanueva (39), quienes deberán responder por un "homicidio criminis causa". Es decir que en caso de ser hallados culpables, serán condenados a prisión perpetua.
La investigación del crimen de Moya fue una de las más complicadas en los últimos años. Estuvo a cargo del fiscal Gustavo Pirrello y a lo largo de estos casi tres años, hubo imputados que luego fueron absueltos y hasta un sospechoso -Vildoza- que liberaron y después recapturaron.
Fueron clave las intervenciones telefónicas para poder acusar a los sospechosos, quienes están sumamente complicados en la causa.
Se determinó que los tres acusados irrumpieron en la vivienda para robarle el dinero, sabiendo la existencia de esa plata.
Sin embargo, luego un juez liberó a Vildoza, quien había presentado una coartada para zafar de la acusación: supuestamente estaba en el cumpleaños de su hijo al momento del hecho.
Cuando ya estaba libre, los peritos hallaron su ADN en el auto en el que escaparon los ladrones, por lo que se debió pedir su recaptura. Como Vildoza sabía que lo buscaban, se ocultó de la policía y fue necesario ofrecer una recompensa para dar con su paradero.
El crimen de Moya ocurrió en la tarde del 4 de noviembre del 2017, cuando la víctima fatal se encontraba junto a su mujer e hijo en su casa de calle Gutemberg al 3900.
Los tres delincuentes simularon ser "clientes" de Moya y al golpear la puerta pregntaron por un trabajo a realizar por el carpintero.
Acto seguido irrumpieron en el hogar y exigieron al trabajador que entregara el dinero "que acababa de cobrar".
Moya intentó defender a su familia y atacó a los ladrones con un machete, pero en ese momento uno de los delincuentes efectuó dos disparos que impactaron en el cuerpo del hombre, quien falleció a los pocos minutos.

