Fue como otras tantas veces y a esta altura lamentable que se repita sin dar indicios de evolución humana o deportiva. Fue como otras tantas veces un hecho triste que hecha por tierra cualquier intención de cambio superador y deja al descubierto y en carne viva, la violencia que convive en cualquier cancha del fútbol mendocino. Fue como otras tantas veces, con la suerte saltando la tragedia y con los reflejos de supervivencia apostando al destino.
Nahuel Cajal, arquero FADEP
Comentar los hechos a esta altura de otra triste historia con final de corridas, piñas, patadas "vengadoras" es solo para ubicar el estado de situación previa a lo que terminó por desencadenar en una guerra sin soldados, ni escopetas, pero con la misma rabia que ese rango debe ocasionar en los que buscan resistir.
El partido por Copa Mendoza terminaba igualado tras los 90 minutos 1 a 1 en cancha de Atlético Argentino. El local y FADEP se cruzaban por la Primera Fase. La igualdad llevó a la definición por penales, donde la visita prevaleció en las ejecuciones y contenciones bajo la figura de Nahuel Cajal, quien una vez terminado a favor de su equipo la clasificación a la siguiente etapa, se burló socarronamente y bajo el símbolo de la gastada "de barrio" de sus contrincante ocasionales. Mal hecho, en estos tiempos y en este país.
La actitud fue tomada como una descalificada agresión y sin los mencionados códigos futboleros en los que sabemos ampararnos según la ocasión y prácticamente sin reparo algunos jugadores de Argentino e hinchas golpearon alevosamente a sus pares. Acá quizás hasta el termino sea excesivo, porqué ninguno de los que hoy practican este deporte en nuestra provincia lo toman como una profesión. Pares no. Deportistas si.
Sufrieron entonces los integrantes de FADEP esa bronca acumulada desde la escasa educación y bajo la protección de la "tengo mas larga en casa" de sus adversarios deportivos. Dos horas de espera para poder retirase de la cancha tras ser patoteados y un final sin respuesta con un mínimo grado de cordura.
Pasó otra vez, como tantas veces (en este hoy y otros torneos ayer o antes de ayer) y seguirá pasando de aquí en adelante sino comenzamos a tomar medidas drásticas y definitorias.
Como por ejemplo sancionar con vehemencia y castigar sin tapujos. Ser serios a la hora de confeccionar partidos de este tipo, con prácticamente nada de seguridad, ni adentro ni afuera de la cancha. Bajo la excusa de que estos partidos no dan para tanta protección. Creyendo que nada podrá suceder en estos cruces. Y arriesgando reputación e integridades físicas.
Y se equivocan feo. Siempre se equivocan feo en inventar torneos dentro de un fútbol pobre, desmadrado y sin horizonte, bajo el premio de dinero en efectivo.
%u26AB%uD83D%uDD34%u26AB ¡SIEMPRE ADELANTE!
%u26BD%uFE0F DEFINICIÓN POR PENALES...
%uD83D%uDCF9 Luego del 1 a 1 llegó la serie de penales y la victoria 8 a 7 para pasar de fase. Tres atajados por @CajalNahuel y definición de Juan Moyano.
— Fundación Amigos Por El Deporte (@FundacinAmigos2) August 5, 2019
Cualquier "Copita" que se ilumine surgir desde la cabeza de algunos dirigentes, que dan vuelta la cara al accionar de estas especie de redadas domingueras será en vano. Pocas Copas se terminan en Mendoza, y muchas se opacan por imbéciles dentro y fuera de la cancha.
Que no sea está situación de violencia un mero acontecimiento más y que no quede como otras tantas en la nada y sin sancionados. Que los culpables bajo estas reacciones sean castigados. Y que dejen de crear en la pobreza, actos que consideran de grandeza suprema, por unos billetes más (o menos).
No es la primera vez que pasa. Y todo sigue como si lo fuera.