Nota Opinión

No importa cuando leas esto: ¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!

Por Pablo Marcelo Pérez

Allá por el 2017, casi dos años atrás; quien suscribe esta columna, se refirió a aquel momento mágico de Godoy Cruz con resultados favorables que marcaban el paso a la eternidad entre los clubes más importantes del interior del país y principalmente manifestando que no había discusión en Mendoza del más "pintado" en estos pagos. 

Pasaron justo dos años de esa referencia que resaltaba tanta grandeza deportiva y se han escrito y podrán seguir escribiendo millones de palabras más al respecto, pero prefiero para la ocasión compartirles aquellas líneas y brindar un paralelismo a estos tiempo del presente.

Se fue superando tanto el Tomba y derribando otros tantos objetivos - que solo el agregado de nombres propios por iconos que ayudaron y potenciaron ese impulso de bienestar deportivo - que solo unos "retoques" a la historia de dos años atrás, te permiten hoy sostener esa sensación que corre por las venas de los que jamás se pusieron esa camiseta ni dentro ni fuera de la cancha.

No son tantos, pero son muchos. Hoy caminan orgullosos inflando el pecho con su camiseta pegada a la piel, sin importar donde lleva sus pasos y bajando del ex 60 o subiendo al ex 30 se dejan ver que desde la cuna nacieron tombinos y no importa el que dirán.

Están felices y lo demuestran; ya sea en una charla pasajera o con un grito a viva voz que les surge de su amor por esa camiseta que recorre kilómetros y sienta precedentes; son por sus padres o abuelos o primos cercanos o amigos de otros amigos ellos los que hoy juntan morados para garpar la tela que los viste, ellos que forman la nueva era de fieles al Expreso e imitan a los eternos que bancaban en las jodidas y se cargaban el "pecho frío" de leprosos, lasherinos, babosos o chacareros.

Estos chicos de ahora que nacieron en las décadas ganadas de un club que no se cansa de crecer y enseña al resto de "pechos calientes" como se hace para ser mas grande cada hora. Son ellos, los de la camada del wassap y los likes quienes se subieron a los sueños perdidos que la vieja Bodega del barrio acunó entre ese tanque emblemático, testigo fiel de lágrimas por "casi llegar" y ese olor a chori que bajo el puente los llevaba a sentirse tan grandes, como solo los sueños que se sueñan con el corazón pueden llegar a cumplirse.

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!. Para explicarlo habría que traerlo desde el útero o afianzarlo como estos chicos casi grandes que saltan en la popular sobre su pasión sin un techo mas alto que las estrellas pero sin perder la de los grandes casi chicos; que solos se emocionan desde la platea por esa devolución que su amor de barrio les devuelve.

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!.Para acostumbrar a tutearse con los clase "A" de un país futbolero cada semana o viajar por América y acompañar de la cabeza al mas grande de Mendoza. Por haber visto y puteado a ese técnico que nadie conocía y mas tarde ir a cantarle a la puerta de su casa-hotel: que de la mano del Turco o el Chocho, del Checho o el Gato, de Cocca, Almirón o Dabove; "todos juntos la vuelta vamos a dar..."

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!. Para abrir los ojos en estos últimos 20 años y aclamar una gambeta del Mago o el Rifle, una corrida con centro atrás de Carlitos Sánchez o el Pipa o goles de Ramírez, Jairo, Ayoví, el tanque Giménez, Gigli, Castillón o el Morro García. Y hoy más acá dejarse llevar por Juanfi, Correita, Giménez, Pol Fernández o Angelito para no desacostumbrase y continuar con el sendero repleto de glorias y laureles.

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!. Para hacerles ver a los "ciegos de éxitos ajenos" que no son moda sino tradición de casi 100 años. Que el Tachuela con el Cachorro, el Rafa, el Gato, el Popeye y tantos ganadores supieron nacer y crecer de los cimientos de Don Chalo, Cippolla, el Cholo, Mandón, Aliendro, Lucio Amaya o Feliciano Gambarte y tantos consagrados.

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!. Para demostrarle ser el más grande entre los grandes de Mendoza, por ser el que más ganó, el que más ascendió, el que más festejó, el que más gozó, el que más puntos sumó y el que más goles gritó de todos los mendocinos en sus pasos por el fútbol nacional. En esta vida seguramente no para algunos, se podrá siquiera igualar desde estas tierras, tantos beneficios adquiridos en resultados a corto y largo plazo.

Poco para discutir. Si quiere lo hacemos desde la conciencia y el Tomba también se las gana o la hacemos desde la sinrazón y el Tomba también se las gana o la practicamos desde la tribuna y el Tomba también se las gana. Se las gana hasta cuando se acaban las palabras.

Nadie le regaló nada. Y el hincha lo sabe. Todo lo que hoy es admiración internacional se excavó desde las fértiles tierras del Gambarte, donde la semilla se expandió y no quiere dejar de crecer hasta que el cielo se junte con el mar y forme los colores del Viejo y Querido Expreso de los corazones palpitantes.

¡Que lindo sería ser hincha del Tomba!. "Y dale, y dale; y dale Tomba dale...".

No importa cuando leas esto...

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